Todo lo que decidí cambiar en mí para tener mejore relaciones amorosas

Una y otra vez fallaba en las relaciones amorosas que tenía y no era consciente de que gran parte de las fallas eran culpa mía. Digo, no es que la otra parte no tuviera también su pedazo de responsabilidad. Más bien me refiero a que no me había dado cuenta de algunos comportamientos o actitudes que tenía, que estaban dañando mis relaciones. Obviamente eso lo fui aprendiendo con el tiempo y con todas las relaciones fracasadas. ¿Cómo le hice? Lo primero fue pedir ayuda de un experto, que me ayudó a analizar mis comportamientos y así darme cuenta de las cosas que yo no hacía bien, no sólo con el otro, sino conmigo. Luego de mucha terapia, decidí cambiar en mí ciertas cosas que he comprobado funcionan. Por eso comparto esto contigo, porque yo ya pasé por eso y si puedo ayudarte a que tu camino sea más exitoso que el mío, me dará mucho gusto por ti.

NO es NO

El peor error que cometí en muchas ocasiones, fue acceder a hacer algo con tal de complacer al otro. Ya fuera por complacencia, porque quería evitar una discusión o simplemente porque quería quedar bien. Sí, eso pensaba cada vez que decía SÍ, pero dentro de mí algo se iba marchitando poco a poco. ¿Por qué? Porque obviamente terminaba haciendo algo que no quería, sólo por complacer a los demás. Con el tiempo aprendí que lo mejor es siempre decir lo que piensas y quieres. Si no quiero, ahora sin temor alguno digo NO. Ya es problema del otro si se enoja o se ofende porque no quiero hacer lo que él quiere.

Mejor comunicación

También aprendí a cambiar en mí la forma en que me comunico. No sé por qué las mujeres tenemos la idea de que con el drama lograremos nuestros objetivos. Antes era una chica berrinchuda, que siempre esperaba que mi pareja adivinara lo que me pasaba, lo que pensaba o lo que quería. Ya sabes, si íbamos a salir a comer él preguntaba: ¿qué quieres comer? a lo que yo respondía, “lo que tú quieras” (esperando que él adivinara que yo quería comer tacos). Si en ese momento a él se le antojaba ir por pizza o hamburguesas, yo terminaba enojada porque él no me había llevado a los tacos. Obviamente la culpa era mía por no decir las cosas como quería. Así que aprendí a hablar y decir lo que quiero. Ellos no son adivinos y no tienen por qué estar soportando nuestras niñerías.

A los hombres no les gusta el drama

Como dije, ellos son muy concretos, cuando dicen SÍ es eso, lo mismo cuando dicen NO. Pero en el caso de muchas de nosotras, nos gusta siempre ponerle drama a todo y eso termina cansándolos a ellos. Así que lo mejor es escucharlos y respetar también sus decisiones. No siempre van a ceder a nuestros caprichos y eso también está bien.

Ni a las mujeres

Así como ellos no soportan el drama, cuando nosotras aprendemos a ver las cosas de manera objetiva, pensamos lo mismo. Otra de las cosas que decidí cambiar en mí, fue la clase de hombres con los que me relaciono. En un principio yo era la dramática, pero cuando dejé de serlo, extrañamente terminé relacionándome con hombres que lo eran. ¿Cuál fue el resultado? Terminé cansándome de sus comportamientos y aprendí a ver las cosas de otra manera.

A veces hay que ceder por amor y no por obligación

Muchas veces llegué a escuchar que si alguien te quiere, debe hacer algo que tú quieres aunque para él no sea la mejor idea. En parte hay razón en eso. Cuando de verdad se quiere a alguien, lo que tú querrás será pasar más tiempo y compartir más experiencias con esa persona. Pero para que de verdad funcione y no haya malos entendidos, debes hacerlo porque te nace y no porque es tu obligación por ser la pareja de. ¿Si me explico?

Nivel de sinceridad

Con tal de evitar problemas, muchas veces me quedaba callada y no decía lo que pensaba. ¿Qué tuve que cambiar en mí? ¡Exacto! No era problema mío si el otro se enojaba, lo importante era que yo dijera las cosas que pensaba para poder estar tranquila.

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