Todo lo que compramos para el bebé, pero no es necesario

Cuando te enteras de que estás embarazada, lo primero que quieres hacer es gritarlo a los cuatro vientos. Es tanta la felicidad que te invade, que no quieres pasar un minuto sin compartir esa felicidad con los demás. Una vez que todos saben, se sienten igual que tú. No caben de tan bien que se sienten, y quieren salir corriendo a las tiendas y comprar todo lo que se cruza en sus caminos. Tu familia y todas las personas que comparten esa emoción contigo quieren traerle algo al bebé. Sin embargo, muchos de esos objetos o productos que quisieran en realidad no los necesitan. Muchas veces nos dejamos llevar por lo bonito que luce un producto, cuando no es necesario para tu bebé ni para ti.

Toma nota antes de hacer compras de locura

Si estás a punto de tener a tu bebé en brazos o acabas de recibir la noticia de que serás madre, ¡muchas felicidades! Bienvenida a una nueva y sin igual etapa en tu vida. Antes de entrar en el detalle de las compras, déjame decirte que no debes preocuparte. Sí, la maternidad da miedo y puede que en más de una ocasión cometas errores, pero descuida, no eres ni serás la única que pase por eso. Siempre, incluso con hijos de más de quince años, seguimos averiguando en qué consiste la maternidad. Ahora sí, ya que te dije que la maternidad no tiene nada que ver con lo que pintan, te diré sobre lo que sí y no deberías gastar. Es por el bien de tu bolsillo.

Cuna de colecho y cuna de corral

Sin duda, al llegar el bebé a casa lo único que quería hacer era estar cerca de él. Quería verlo respirar, dormir… simplemente contemplarlo todo el tiempo. Los primeros días en los que nos estuvimos adaptando el uno al otro lo mejor era tenerlo en la cama. Bueno, eso decían, pero la verdad a mí no me convencía tanto la idea. Al contrario, me daba miedo aplastar a mi bebé. Yo compré una cuna que se convierte en cama, por lo que sé que el gasto valió la pena. Sin embargo, me tocó ver a una amiga que compró la cuna de colecho. Los primeros días le funcionó, pero luego de tres meses tuvo que gastar nuevamente en otra cuna. Lo mismo pasó con una prima que compró una cuna corral. De primera instancia resultan prácticas y cómodas porque ocupan poco espacio. Sin embargo, cuando el pequeño tenía un año, ya se salía de ella, en lugar de mantenerlo seguro. Así que ya sabes cuna colecho o corral no, mejor opta por la que se convierte en cama individual.

Cambiador de pañales

En las películas ves que muestran cuartos de bebés increíbles, en los que siempre hay un cambiador de pañales. Puede verse muy pro, pero en realidad no es necesario. Más bien, yo lo catalogaría como un lujo, sólo eso. La cuna que yo compré, traía un mueble que se adaptaba como cambiador. Sin embargo, siete años después de la llegada de mi hijo puedo decirte que jamás lo necesité ni lo usé. Siempre cambiaba a mi hijo en la cama, en su cuna o en el lugar en el que tuviéramos que andar.

Carriolas pequeñas

Cuando ya faltaba menos para la llegada de mi hijo, me di una vuelta por las tiendas buscando diferentes carriolas. Necesitaba encontrar una que funcionara a la perfección por muchos meses. Sin duda, al andar buscando, encontré muchos modelos. Unos más bonitos que otros, unos más baratos que otros, unos más compactos que otros. Sí, tal vez quería verme muy linda con mi carriola pequeña por la ciudad. Sin embargo, una de mis hermanas que ya tenía experiencia en la maternidad me explicó que para que la compra valiera el gasto, tenía que fijarme no sólo en lo bonita, sino también en el material, en el ancho de las llantas y en el tamaño del asiento. De ser un asiento pequeño, no aguantaría por mucho tiempo a mi retoño.

Demasiada ropa

Lo mismo sucedió con la ropa, pues me emocioné comprando muchas prendas pequeñas. Sin embargo, de toda era ropa usó la mitad o un poco menos. En realidad, los bebés crecen tan rápido que no es buena idea comprar prendas tan pequeñas. Siempre es mejor que les queden un poco grandes, a que tengan que dejarlas en poco tiempo.

Evita gastar dinero en cosas innecesarias. Mejor ahorra para que lleves a tu bebé a sus primeras vacaciones. Es mejor, ¿no crees?

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