Todo lo que aprendes al crecer con puros hombres

Crecer con puros hombres no es nada sencillo y más si todas las niñas con las que te juntas son demasiado femeninas. Ojo, tener puros hermanos varones no quiere decir que tú no puedas ser femenina, simplemente aprendes a ver la vida de otra forma y la verdad estoy orgullosa de ello. De hecho, gracias a todo lo que he aprendido de mis hermanos, soy una gran mujer ahora y me gusta. Aunque no lo creas, ellos me enseñaron mucho, por ejemplo…

A ser una persona leal, pero de verdad. No sólo por aparentar algo

Tuve que aprender a sobrevivir entre los juegos pesados de mis hermanos.

Que soy una guerrera, no una princesa.

No debo confiar en cualquier persona, incluso en algunos que dicen llamarse amigos.

Que quien habla mal de otros estando conmigo, también lo hace de mí cuando yo no estoy

Debo tener claros mis objetivos y nada ni nadie me debe hacer cambiar de parecer sin un argumento lógico.

Tengo que ahorrar, no gastar todo el dinero que tengo porque en una emergencia lo puedo necesitar.

También aprendí a jugar en las maquinitas o en las consolas y vencer a los demás.

Puedo usar ropa de hombre y no por eso dejo de ser mujer.

Que así como puedo escuchar música pop, también puedo escuchar rock o ska y no por eso soy menos femenina.

Me siento protegida y sé que siempre lo estaré gracias a ellos

No digo que porque sean hombres significa que me cuiden más que si fueran mujeres. Sé que si fueran chicas, me cuidarían, protegerían y amarían de la misma forma. Sin embargo, el hecho de tener puros hermanos me da mucha valentía y sé que siempre y sin importar la situación, ellos estarán ahí para mí sin esperar nada a cambio.

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