Tips para equilibrar tu familia y tu carrera sin morir en el intento

Ser mujer es maravilloso, pero a veces también es un poco complicado y no me dejarás mentir. Tenemos que aprender a lidiar con muchas situaciones para salir adelante. Las cosas se ven un poco más turbias cuando decides tener una familia y continuar con tu carrera profesional. En un principio tal vez te preguntes qué tiene prioridad entre tu familia y tu carrera. La verdad es que no tendría que haber algo más o menos importante si aprendes a equilibrar todo.

Equilibrio, ¿solución para todos?

Es un hecho que aunque existiera una fórmula para conseguir el equilibrio entre la familia y la carrera, esta no siempre funcionaría para todos. Tal es el caso de las personas workaholic, que dejarían su vida de lado con tal de cumplir con su trabajo. La adicción a la tecnología también se ha vuelto uno de los principales obstáculos en la vida.

Tecnología en casa y el trabajo

La realidad es que el trabajo nos absorbe cada vez más dentro y fuera de la oficina. Nos hacen estar disponibles las 24 horas del día los siete días de la semana. Todo eso va produciendo presión en nosotras y dejamos de lado otros aspectos de la vida.

Logra equilibrar tu familia y tu carrera

  • Olvídate del celular. Como se mencionó, la tecnología ha provocado que la barrera entre el trabajo y el hogar se rompa. Debido a eso, los profesionales se sienten comprometidos a llevarse pendientes a casa, situación que antes no ocurría. Para que haya equilibrio entre tu familia y tu carrera, debes elegir ciertas horas para cada actividad. Selecciona el tiempo en que te desconectarás de la tecnología para estar con tus seres queridos. En caso de que necesites hacer algo urgente del trabajo, atiende eso y luego vuelve con tu familia. De nada sirve que estés presente de manera física si tu mente está en otro lado.
  • Evita que te absorba la tecnología. Si marcar horarios no es suficiente para ti y aun así caes en la tentación, esconde tu teléfono.
  • Ponte a prueba. Piensa si es importante que todo el día estés pegada a tu teléfono. Si te la pasas atendiendo el celular en todo momento, no te sorprendas cuando tus hijos hagan lo mismo frente a ti.

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