Si tienes estas características, tu personalidad es más gatuna que humana

Los gatos son seres místicos que ofrecen gran compañía. Son apreciados desde muchos siglos atrás, en la época de los egipcios. Este antiguo pueblo los veneraba de tal manera que cuando fallecía un gato cercano a la familia, los humanos se quitaban las cejas para honrar a su mascota. Sinceramente, el amor  por estos animalitos puede llegar a ser inmenso. Incluso es posible que sientas que tu personalidad se vuelve más gatuna cada vez. Si tienes estas características tu personalidad es más gatuna que humana. Checa esto.

Amas dormir

Si tu personalidad es más gatuna, seguro notarás que amas dormir sin importar qué momento del día sea. Desearías estar en tu camita en la mañana, a mediodía, después de comer, por la tarde… Nunca hay nada que te impida disfrutar de la estancia en tu cama.

Naciste para la noche

Durante el día prefieres la tranquilidad y, de ser posible dormir. Sin embargo, cuando llega la noche te transformas por completo y tu pila está recargada al 100% o al 1000 %. Todos en casa duermen, menos tú, pues tienes energía para leer, ver la tele, lavar trastes o todo lo que se pueda.

Tu espacio personal es lo más importante

No te gusta que nadie invada tu espacio personal sin previa autorización tuya. Tienes poca tolerancia con las personas que apenas te conocen ya te están dando abrazos o besos. No, shu shu, aléjense por favor. Los cariñitos no son lo tuyo, a menos que…

Tú los pidas

El hecho de que te guste mantener tu espacio vital en calma no significa que de vez en cuando un cariño no sea bienvenido.

Estás en todo

Parece que duermes todo el día, pero la realidad es que estás pendiente de todo. Ya sea si la vecina no llegó a casa, algún chisme de tu jefe. Todo lo tienes de primera mano. La curiosidad es lo tuyo, así que no puedes evitarlo.

Tu confianza no la gana cualquiera

Tu personalidad es más gatuna si nadie se gana tu confianza fácilmente. Incluso con la gente que te llevas bien, pocas veces decides dar un paso más. Sabes que pocas personas realmente valen la pena para tocar asuntos más privados.

Guardas bien tus asuntos personales

Así como los gatos esconden bien sus desechos, tú guardas bien todos tus asuntos personales. Pocas personas tienen el privilegio de saber algo que pueda ponerte en jaque.

Poca, casi nula, paciencia

La verdad es que la paciencia no es lo tuyo, por lo que tiendes a reaccionar de manera explosiva. Peor aún si te hablan sólo para fastidiarte.

Aunque a veces el amor te invade

Cuando estás de buenas eres amor puro, así que no temes acercarte a las personas.

Tu lado malvado siempre está a flote

Tienes buen corazón, pero no puedes evitar ser burlona ante chistes pesados o manifestar tu humor negro. Sin embargo, así te quieren.

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