Terror de padres divorciados: escuchar que tus hijos se quieren ir a vivir con su papá

Cuando mi matrimonio quebró, pensé que sería lo peor que tendría que vivir. Mi ex y yo tenemos dos hijos y por obvias razones decidimos que los niños se quedarían a vivir conmigo. Aún son pequeños y aunque es un hecho que necesitan a su padre también, la figura materna es imprescindible durante los primeros años. Por eso acordamos que así sería, ellos vivirían conmigo, pero lo verían también a él constantemente para no perder ese lazo primordial. Así pretendíamos que fueran las cosas, pero uno no se imagina que los hijos te dirán un día que ellos se quieren ir a vivir con su papá.

Tratando de dar el mejor ejemplo

Sé que no soy la madre ejemplar, pero siempre he buscado enseñarles a mis hijos lo mejor. A veces sí me come la culpa porque mi trabajo me absorbe más de lo que quisiera. Pero también me queda claro que para poder darles una buena vida a mis hijos, tengo que trabajar. Además, eso me ayuda a seguirme desarrollando como mujer y profesionista. Hay que dejar en claro que los hijos no tienen que ser el motivo o pretexto para no cumplir nuestros propios sueños. Al contrario, eso les motiva para luchar por lo que ellos deseen más adelante.

Mitad y mitad

Al estar separados, tenemos que dividirnos las tareas, las decisiones y todo. Es sencillo mientras se mantenga buena comunicación, pues de lo contrario, los únicos afectados son los hijos. Cada fin de semana los niños la pasan con su papá, para aprovechar ese tiempo al máximo. Esos días me ayudan a mí a poder hacer cosas de la casa, relajarme un poco, tomar una copa de vino o leer un libro. Sin embargo, no sería motivo para que quisiera deshacerme de mis hijos y continuar con una vida más tranquila.

Luego de un tiempo del divorcio, los niños comenzaban a irse más tiempo con su papá y parecían pasarla muy bien, tan bien que un día regresaron y me dijeron que querían irse a vivir con él. Cuando me dijeron eso, sentí como si mi vida recibiera una enorme descarga eléctrica. No podía creer lo que estaba escuchando, pues una jamás se imagina que los hijos quieran dejar de pasar tiempo con mamá.

Guarda la calma

Aunque fue una noticia que no esperaba, tampoco pretendía tener a mis hijos a la fuerza. Los amo, pero también quiero que sean seres independientes y que me quieran a mí al igual que a su papá. ¿Qué hice? Primero tuve que hablar con su papá para poder llegar a un acuerdo. Obviamente no era culpa de ellos el que su familia estuviera rota y lo menos que podíamos hacer era darles tiempo de calidad por ambas partes. Decidimos turnar nuestros horarios para poder estar cerca de ellos los dos y así brindarles lo necesario.

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