Ten cuidado con lo que deseas porque puede que se haga realidad

Transitar de la fantasía a la realidad es algo que pocas personas experimentan. Lamentablemente cuando tienes en tus manos lo que tanto deseabas, te das cuenta de que en realidad eso no era lo que necesitabas. Esta es la historia de esa chica que deseaba tanto encontrar al hombre perfecto… que cuando lo encontró, por fin se dio cuenta de que eso no existe. Ten cuidado con lo que deseas.

La soledad la estaba matando

Después de varias relaciones desastrosas Lucía estaba devastada. Pasaba mucho tiempo en casa encerrada, dejó su trabajo. Se alejó poco a poco  de amigos y familiares que querían ayudarla. La soledad entró a su vida como un cáncer que la devoraba cada día un poco más. Tras meses de no verle ni el polvo, salió del encierro. Convertida en una mujer con un aspecto deplorable. Deprimida y sin muchas ganas de vivir . Lucía salió de casa solo porque los ahorros se acababan. Al borde de una total bancarrota y con 50 pesos en su cartera, se encontró en la calle a uno de esos puestos rascuaches donde se lee la fortuna.

Las cartas le favorecieron

Ocupó lo último que le quedaba de dinero en leerse las cartas. A sabiendas que después de ello tendría que ir a casa de sus padres a pedir ayuda por sus problemas económicos. La mujer que le leyó las cartas le dio muy buenas noticias. Le dijo que muy pronto sus problemas iban a comenzar a desaparecer. En unos cuantos meses el dinero entraría con bastante soltura a su vida y además iba a tener la fortuna de encontrar algo que ya desde hace mucho andaba buscando.

Pide un deseo

Después de leerse las cartas partió feliz a casa de sus padres. A su madre le dio gusto verla de mejor humor. A los pocos días dejó su casa alquilada y aunque regresó a casa de sus padres, se sentía esperanzada. Esa misma noche de camino a casa, decidió pedir un deseo. La noche estaba clara, el cielo despejado. Así que pidió con todas sus fuerzas encontrarse a un hombre guapo, que la idolatrara, que le diera el amor que ella siempre daba y no recibía. Esa noche parecía que la química de su cuerpo cambiaba. La esperanza le invadió, se sintió en paz y se fue a casa a dormir.

Mr. Right

Las cosas en su vida iban mejor. De un mes para otro consiguió nuevo trabajo, cambio de look y todo iba mejor. Ella no paraba de soñar con ese hombre perfecto. Hasta que un día se le apareció. Lo conoció en un café cerca de su oficina. Comenzaron a platicar, poco a poco comenzaron a hacerse más y más íntimos. Ese chico era todo lo que ella había buscado siempre. Era guapo, inteligente, doctor y por si fuera poco quería una familia y sentar cabeza. En un lapso de meses pasaron de novios a ser un matrimonio. A decir verdad, Lucía debió haberse percatado de que este chico tenía mañas verdaderamente excéntricas.

El sueño no es lo que parece

Las cosas habían pasado tan rápido que Lucía nunca se percató de los comportamientos extraños de su esposo. De un día para el otro el hombre encantador se convirtió en un hombre con costumbres muy poco ortodoxas. Cubrió la casa de cámaras, la casa estaba vigilada 24 /7 por diminutos monitores con sensor de movimiento. Por si fuera poco todas las cuentas de banco se convirtieron en una sola. Él era quien controlaba el flujo de efectivo. Obligó a Lucía a renunciar a su trabajo con la excusa de estar devastado por los celos. Además según él, su sueldo era más que suficiente para cubrir los gastos de la vida que llevaban hasta el momento.

Todo comenzó a complicarse más

Lucía era una prisionera en su propia casa. Pocos fueron los meses que pasaron como casados para que su marido decidiera que su esposa solo podía ser vista por el y tenía que vivir para el. Este hombre llegaba todos los días a casa con flores y regalos. Esperaba vivir una vida como de película en la que ella cocinaba y se encargaba de casa. Mientras el se ganaba la vida. Lucía era víctima de su fiel deseo. El hombre decía amarle tanto, que solo deseaba tenerla para él, no dejaba que Lucía saliera de casa por miedo a que lo dejara. Su amor era psicótico, completamente un disparate.

La huída

Intento dejarlo varias veces pero nunca con éxito. Las cámaras captaban todos sus movimientos, el dinero estaba retenido y hasta el teléfono se encontraba intervenido. Un día de esos malos, Lucía lloraba por su suerte, ya no tenía comunicación con su familia, amigas o personas del exterior. Llevaba 6 meses encerrada bajo llave por el hombre que la “amaba”. Esa noche su marido entró en casa, ella le esperaba en la cama como todos los viernes. Cuando acabaron de hacer el amor, el se dirigía abajo para tomar su típico vaso de whisky. Con la poca fuerza que le quedaba después de la golpiza profanada por su esposo durante el sexo. Camino hasta verlo al borde de la escalera y sin pensarlo dos veces lo empujo con todas sus fuerzas. Ella se rió el resto de la noche y cenó en el piso junto a él.

Ten cuidado con lo que deseas, pues todo lo que vibras es lo que atraes. El amor con ganas de retener, el amor obsesivo, puede matar.

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