Te reto a pasar más tiempo sola, no vas a creer lo liberador que resulta

Pasar el tiempo a solas puede parecer la actividad menos divertida del mundo. Muchas personas pasan una vida sin ir a un restaurante o sala de cine solos. Yo no era la excepción. Cuando comencé mi actual soltería quise correr a la primera sala de cine a ver una película sola… pero al llegar a ella muchos prejuicios anticuados me impidieron entrar.

Por lo tanto, me reté a mí misma a pasar un poco más de tiempo en soledad. Ha idea era hacer actividades que normalmente serían extrañas para mí. Te voy contar un poquito de cómo me fue en mis retos y lo que aprendí.

Ir a un restaurante sola

Comer sola en un restaurante fue el mejor de mis retos y el que más disfruté. En realidad, al principio me sentí algo cohibida por la situación. Decidí comenzar mi reto de esta forma, pues un día al acabar mi trabajo me encontraba con un hambre terrible. Tenía dos opciones: regresar a casa y cocinar algo para mí o comer fuera. Normalmente hubiera pedido para llevar y eso hubiera sido todo. Sin embargo, dispuesta a probar algo diferente me atreví a sentarme en medio de todas esas familias y parejas que me miraban desconcertadas un domingo. Por si fuera poco, era la única mujer de tacones con un elegante vestido negro y labios rojos.

Dato curioso

Así nos vestimos las que trabajamos en el ámbito de moda cuando hay evento y, sí, yo iba saliendo de uno. Fue extraña la calma que vino después del nudo en el estómago mientras varias parejas me veían a lo lejos. Al final pedí lo que quise de comer y me di mi tiempo para disfrutar mi comida. Fue la mejor comida en meses para mí.

Una expo en un museo

Cuando consideraba este reto, pensé lo bonito que sería ir a una exposición de arte por mi cuenta. Verás, muchas de mis salidas a museos son por placer, pero siempre las hacía con personas con un cero… CERO interés en el arte. Esto me ponía muy incómoda, ya que en vez de disfrutarla terminada corriendo por toda la galería, pues mis acompañantes no veían la hora de salir de ahí.

Ir solas fue un gran acierto

Entonces me ocurrió algo fabuloso. Se presentó una exposición de una de ¡mis pintoras favoritas!: Leonora Carrington. Era el perfecto pretexto para pasar horas a solas en un museo. Así que armada con un par de tenis y algo de tiempo libre me lancé a la expo. Realmente disfruté dar vueltas una y otra y otra vez por la sala. Incluso pude ir a la cafetería del museo y pedir un rico almuerzo para uno después de que me cansé de ver todo.

La caminata sola

Otra actividad que siempre me ha encantado, pero pocas veces hice en estos últimos años es caminar sola por un parque. Cerca de mi casa hay un lugar para corredores, suelo ir a este lugar tres veces por semana… pero, claro, voy corriendo. Yo amo correr, porque es la actividad para conectarme conmigo misma. Es la forma en la que saco todo de mi mente y me enfoco en ir lo más rápido posible hasta sacar mi última gota de energía. Así que corrí y después regresé a casa caminando lentamente. ¿Sabes qué es lo mejor de caminar? Siempre encuentras cosas nuevas a tu alrededor, detalles en los que nunca te habías fijado. Si nunca lo has hecho, por favor hazlo.

Lamentablemente lo del cine sigue siendo un “osh” para mí. Quizás en algún momento me anime a intentarlo. Sin embargo, he de decir que pasar tiempo sola ha sido toda una experiencia. Si no lo haces frecuentemente, te recomiendo agendes un día para salir contigo misma. Vas a descubrir muchas cosas de ti en el camino, te lo prometo.

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