Tal vez te parezca rudo el trato que tengo con mis hijas, pero no juzgues sin antes saber la razón

Muchos critican el trato que tengo con mis hijas. No les cabe en la cabeza la idea de que no sea “tan linda” con ellas todo el tiempo. Piensan que ser brusca repercutirá de manera negativa en sus vidas. Yo creo todo lo contrario, de hecho me hubiera gustado que en más de una ocasión mi madre tuviera algunos modos de los que yo tengo con ellas. Tal vez por eso es que he decidido criarlas de esta forma. Además, quiénes son los demás para juzgar lo que hago o no con mis hijas.

Somos mujeres sí, pero eso no nos hace débiles

A muchas de nosotras nos educaron como frágiles florecitas. Las películas también nos enseñaban que teníamos que esperar a un príncipe que se encargara de nosotras, de nuestras necesidades y nuestra felicidad. Muchas de nuestras madres también traían un patrón parecido, en el que tenían que pedirle permiso al esposo para comprar algo o hacer algo. Ellas no salían a trabajar o con las amigas. Justo por eso quería terminar con ese patrón que había llegado hasta mi generación.

Soy objetiva y realista

Mis hijas desde pequeñas han aprendido a valerse por sí mismas. Eso no quiere decir que yo no las ayude cuando sé que no pueden hacer las cosas. Sólo las motivo y les demuestro que sí pueden hacerlo solas. Quiero que entiendan que en muchas ocasiones no necesitan de mí, necesitan que les dé la confianza necesaria para que se sientan capaces de eso y más.

Pocos apoyan el trato que tengo con mis hijas

En realidad no es que me importe que los demás acepten o no la forma en que educo a mis hijas. Más bien, me gustaría que entendieran por qué lo hago y que también trataran de implementar cambios de esa magnitud en sus hijos. Finalmente nosotros nos iremos, pero los que se quedan en el mundo son ellos y qué mejor manera de hacerlo, que dándoles las bases necesarias.

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