Táchame de payasa o creída, pero sólo yo sé todo lo que me ha costado educar a mis hijos

La maternidad es un asunto bastante complicado y en realidad sólo quienes lo vivimos podemos entenderlo. Muchos se han dedicado a criticarme o juzgar la forma en que he decidido educar a mis hijos. Ok, pueden quejarse todo lo que quieran, pueden hacer los comentarios que quieran al respecto, pero créanme, no voy a hacer nada de lo que me digan los demás. Todo el mundo cree tener la respuesta a los problemas que tienes con tus hijos, pero se equivocan. Sólo una madre o un padre sabe y entiende lo que pasa en su familia, muy en el fondo en eso que nadie ve pero que sólo se dedica a criticar.

Respeta mis decisiones

Es un hecho que no podré estar todo el tiempo cuidando de mis hijos. A veces el trabajo me absorbe, en otros momentos no puedo asistir a alguna junta o simplemente los niños quieren pasar tiempo con los tíos o los abuelos. Se vale que convivan con otras personas, pero lo que no se vale es que esas personas no respeten las indicaciones que uno pide lleven a cabo con los hijos. Si yo digo “no le den dulces a los niños, después de las 4 de la tarde”, háganme caso. Me ha costado mucho lograr implementar esa rutina, para que ustedes así sin más, decidan hacer lo contrario a lo que yo les he pedido. Lo mismo pasa con los gadgets. Si yo sólo dejo que los usen media hora, por qué se empeñan en dejar que los usen todo el día o todos los días. Todo eso confunde a los niños y hay que volver a empezar de cero cada día que ustedes hacen todo lo contrario a lo que yo les pido. 

Sólo mamá sabe todo lo que le ha costado lograr rutinas con los hijos

Educar a mis hijos no ha sido tarea sencilla, así que por favor no vengas a arruinarlo todo sólo por querer quedar bien con ellos. Créeme, ese ratito que tú haces lo contrario, es suficiente para que ellos se desestabilicen y haya conflictos con lo que han venido aprendiendo en casa. Si te pido que el niño viaje en la parte trasera del coche, con el cinturón puesto (aunque sólo vayan a la esquina), hazlo. Piensa que cualquier cosa puede pasar y por muchas disculpas que me ofrezcas, no vas a solucionar el problema; problema con el que yo tendré que lidiar después.

La labor de mamá es la más complicada, así que no te metas en la forma en que he decidido educar a mis hijos. Estoy tratando de dar lo mejor de mí para ellos, para que crezcan con las bases necesarias. Si quieres tacharme de payasa, de sangrona, de lo que quieras, hazlo. Pero respeta todo lo que yo decido con mis hijos, finalmente sólo yo soy quien les conoce por completo. Tú podrás ser su tía, abuela, prima; pero eso no es suficiente para que quieras sobrepasar mi autoridad. Al desobedecer lo que te he pedido, estás rompiendo con una rutina que me ha llevado tiempo lograr. Haz desestabilizado la forma en que estoy criando a mis hijos y generas confusión. Al final, yo tendré que comenzar de nuevo por culpa de otros que no han sabido escuchar lo que les he pedido sólo por el bienestar de mis hijos. 

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