Superar la muerte de un hijo: El tiempo a veces no cura todo

Nada te prepara para perder a un hijo. El amor así como el dolor es una experiencia muy personal. Cada persona tiene una forma diferente de vivirlo y aliviarlo. A veces incluso compartirlo porque así el dolor es menos o al menos es lo que yo pensaba al iniciar esta travesía

La muerte de mi hija fue accidental

Mi hija corrió hacia un lado de la calle y falleció atropellada por un conductor que se pasó el alto. Desde el día en que mi hija murió no pude parar de escribir de forma diaria y constante el dolor que sufría por su perdida en mi blog personal. Para mi fue una forma de mantener muy vivo su recuerdo y pensaba también que era algo así como terapia personal. Este blog se convirtió día con día en un foro en el que compartía mi dolor con el de otros padres quienes también habían perdido a un hijo.

Los altibajos eran mi desayuno a diario

A veces me despertaba pensando que esta era otra oportunidad en mi vida para hacer cosas nuevas. Soñaba que mi hija me pedía con desesperación que la dejara ir. Vaya que hasta fuí con una disque vidente, preocupada por que mi hija tal cual en peli de terror se encontrará varada en esta tierra solo por mi sufrimiento. Otros días me la pasaba en casa reprimiendo el llanto, cada que quería llorar me ponía a escribir. Fue hasta que en navidad la familia entera llegó a mi casa porque sabían bien que yo nunca saldría de allí. Ese día las lágrimas fluyeron como no lo habían hecho en un año. Ese día comprendí que el silencio puede ser curativo de una forma increíble.

Nunca me sentí como la de antes

Es difícil porque la gente externa pretende que sigas siendo la mujer que siempre has sido… sin una hija, pero la misma. La verdad es que nunca vas a ser la misma de antes. Podría comprarlo a pasar de la infancia a la adolescencia, es algo similar. Muchas amigas insistían en que saliera y comenzará a vivir de nuevo. Al principio fue muy orgánica la forma en la que el nombre de mi hija aparecía en cada conversación que tenía con las demás personas.

El recuerdo de mi niña nunca va a morir

Dejar atrás a un hijo no es lo mismo que a un padre. Tienen ciclos de vida muy diferentes. Tu padre estuvo toda una vida contigo. Pero a un hijo lo tuviste en el vientre, lo viste crecer, rasparse la rodilla e incluso le cachaste el primer cigarrillo. Acudí a terapia y comencé a cambiar mi percepción sobre el duelo. Recordar sin sufrimiento. Mi hija nunca morirá para mi, pero no quiero que al ver sus fotos la yo deprimida comience a berrear y a maldecir la vida. Fue la vida quien me la dio en primer lugar y hay que aceptar el presente, tal cual es. La vida los primeros años de la muerte de mi nena no fueron fáciles, podría decirse que soy una sobreviviente de mi duelo.

No el tiempo no lo cura todo

Fui yo, mi cambio de percepción. Comencé a ver lso recuerdos de mi hija de forma diferente y la alegría de vivir poco a poco fue resurgiendo de las cenizas. A veces en sueños aún siento que su energía me visita. Me gusta pensar que mi hija a sido la más grandiosa de las maestras para mi. Me enseño lo que es el amor materno incondicional. De una forma extraordinaria, no es el que llora la perdida. Sino la que ama la vida por haberla traído en su vientre.

Sé que fui la portadora de una mujer muy especial, quien la trajo a este mundo. Pero también fui la receptora de toda la luz que dejó en el. Y por eso no puedo sentirme más que agradecida.

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