¿Soy solo yo? o alguna de ustedes se ha sentido inadecuada por cosas tontas como “tener celulitis”

Soy solo yo la que se siente ¿imperfecta? Sabes, no existe una mujer perfecta en ninguna parte de este mundo. Ni la modelo con cintura de avispa, ni la mujer con el cabello de comercial y mucho menos la chica exitosa que admiras, se puede llevar el premio a la perfección. Vivir a base de expectativas irreales causa mucho dolor y conflicto. Sobre todo cuando tienes una relación en la que él busca a la mujer perfecta.

¿Soy solo yo la que piensa que la educación de algunos hombres apesta?

No puedo culpar a nadie por su educación, lo que sí puedo hacer ahora es acudir a mi buen juicio. Sobretodo a las cosas que aprendí durante una relación, en la que mi pareja tenía una idea muy definida de lo que es una “buena mujer”. La primera vez que me sentí inadecuada fue cuando me hizo notar que tenía “bigote”. Noticia de último minuto para todas aquellas personas que no se hayan enterado… las mujeres también tenemos bigote, es normal. En aquel entonces yo tendría unos 17 años y aunque a veces me quitaba el dichoso bigote. En realidad no era algo que me causara conflicto tener o no que depilar. Pero vaya que en ese momento comencé a sentir vergüenza de mi bigote. Especialmente porque muchas veces el lo usaba para ridiculizarme.

Sí, mi autoestima era baja

Con 17 años no me culpo, en aquel entonces era pésima en esto de la inteligencia emocional. Mi treintañera del día de hoy le hubiera soltado una carcajada y no lo hubiera vuelto a ver en un millón de años. Los estándares de belleza no solo afectan a las mujeres, los afectan más a ellos. Ellos esperan que las chicas en la vida real se vean iguales a las chicas de los videos musicales, que vistan sexy todo el tiempo y que además si se puede actúen como las mujeres del porno en la cama. Fue así como mi yo de 17 años fue ridiculizada por cosas tan normales como el bigote, el vello en las piernas, los gorditos que salían por temporadas, mi pésima forma para maquillarme en aquel entonces y un montón de cosas que el día de hoy he dejado de satanizar.

Las expectativas matan

Esta relación duro mucho tiempo, así que fue hasta los 26 años que salí con otro tipo de chicos. Y fué en ese momento que me quede en shock. Uno de los primeros hombres con los que salí me dejo boquiabierta cuando dejó la luz prendida mientras teníamos relaciones. Le dije que me daba cosa que me fuera a ver la célulitis. Él se echó a reír y me dijo que lo último que iba a verme era la célulitis que ni se me notaba. Me dijo ” imaginate, si yo me preocupara por esas cosas. Por favor no me veas las estrías de cuando era gordito”. Ese día tuve el mejor sexo de mi vida. Me sentí bonita y normal.

Tratando de ser perfecta

Hace poco me puse a pensar en todas las tonterías que hice para intentar verme perfecta. Para gustar a mi novio, a sus amigos a mi suegra y un montón de personas más. Compré ropa que en realidad no me gustaba, actué recatada y tímida en muchas ocasiones. Lo más triste del caso es que nunca me salio del todo bien. Por más esfuerzo que intentaba impregnarle, había una gran parte de mi que no quería ser esa chica. Durante muchos años dejé de sentirme atractiva, me dedique a ser la novia.

De vuelta a la vida

A mis 30 por fin me he quitado de los hombros ese peso. Pues en todos los años que he estado soltera y saliendo con diferentes hombres, me he dado cuenta que nada de eso importa. Ni la celulitis, ni el cuerpo perfecto, porque cuando creces y te das cuenta de las tonterías que creías cuando tenías 15. La vida se vuelve más llevadera. El día de hoy ya no me acongoja tener o no bigote. Seguir preocupandome por cada caloría que llevo a mi boca y mucho menos por cubrir un papel que solo existe en las películas.

Me da gusto haber descubierto mi propia perfección, así de imperfecta.

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