Cómo sobreviví a una relación abierta

Las relaciones abiertas son todo un tema: si no hay compromiso, si son malas o no… La verdad es que hay más mitos alrededor de ella que conflictos cuando en realidad la tienes. Yo mantuve una relación abierta durante un tiempo y fue de las mejores experiencias que he tenido; sin embargo, no todo fue fácil. Si tú estás pensando en tener algo así o sólo tienes curiosidad, te cuento cómo sobreviví a una relación abierta.

Ambos estábamos seguros

Pasaron muchos meses y platicas incómodas hasta que mi ex y yo tomamos la decisión. Incluso la primera vez que lo intentamos y él se sintió incómodo, paramos. En este sentido, ambos sabíamos que la clave para mantener nuestra relación a flote era respetarnos en todo sentido. Tiempo después lo intentamos de nuevo, pero esta vez ambos estábamos completamente seguros y no teníamos dudas.

Establecimos límites muy puntuales

La primera vez que intentamos tener una relación abierta no habíamos establecido límites. Por tanto, no sabíamos qué cosas sí podíamos hacer y qué cosas no. En consecuencia, mi ex no se había sentido cómodo del todo. Por eso  nos sentamos a platicar de nuevo. Esta vez establecimos reglas para todo, créanme que para todo. Desde cuántas veces podíamos salir con una persona, si podíamos tener sexo o sólo quedaría en algo casual. No les mentiré diciendo que no fue raro o que no sentí miedo, pero la verdad es que fue liberador.

Tenía claro lo que quería

Cuando me preguntan cómo sobreviví a una relación abierta puedo contestar con seguridad: “sabía lo que quería”. Obviamente amaba a mi exnovio muchísimo, pero eso no me impedía relacionarme con más personas. Además, siempre mantuve nuestra relación como una prioridad, de modo que esta seguía bien. Por su parte, él también estaba seguro de estar conmigo sin que ello le impidiera experimentar un poco. Incluso, siento que con ningún otro novio hubiera podido pasar lo mismo. Es decir, otra persona en su lugar hubiera salido corriendo…

Seguíamos siendo los mejores amigos

Ambos nos conocíamos muy bien. Incluso puedo decir que es de las pocas personas que me conocen por completo. Además, al haber estado tantos años juntos también crecimos a la par. Por ello esa nueva etapa nos hizo crecer como pareja tanto como personas. Él era la única persona con la que quería platicar sinceramente acerca de lo que estaba pasando como si fuera mi mejor amigo. Por su parte él hacía lo mismo y yo escuchaba de forma atenta y sin prejuicios. Como todo, en algún punto  terminó nuestra relación y cada quien siguió con su vida. Sin embargo, cada vez que lo recuerdo sé que fue el momento en que más libre me sentí.

Después de decirte cómo sobreviví, ¿tú tendrías una relación abierta?


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