Situaciones únicas que sólo entendemos las que tenemos hermanas

Con el paso del tiempo he aprendido a valorar a mi familia, por encima de todas las cosas. Ahora que ya no tengo a mis abuelos, agradezco cada momento que compartí con ellos. Eso fue un gran aprendizaje para valorar a cada miembro de mi familia y de la gente cercana que me importa. Gracias a la vida, tengo una hermana con la que puedo compartir de una manera muy especial. Sin duda, son situaciones únicas que sé que de ninguna otra manera podría vivir.

Códigos secretos

Tener una hermana es grandioso, pues sabes que siempre tienes alguien con quien hablar o incluso pelearte. Mi hermana es tres años mayor que yo y desde que somos pequeñas, hemos descubierto formas grandiosas de hablar. Seguro has notado que a nivel mundial existen diferentes formas de hablar. El lenguaje de sordomudos, el de la famosa F y muchos otros. Aprendimos algunos de ellos, pero de manera propia creamos el nuestro. Desde ese entonces, es muy gracioso usarlo, sobre todo cuando mamá o papá nos regañan. Ja, ja, ja.

Escondites sagrados

Una de las situaciones únicas que he vivido con mi hermana es que hemos descubierto nuestros propios escondites en nuestra habitación y en toda la casa. De pequeñas podíamos usarlos sin tanto problema, pues cabíamos a la perfección. Ahora solo los recordamos con mucho amor, pero no, ya no nos metemos por obvias razones. Recuerdo que el escondite perfecto de mi hermana era debajo de las escaleras, detrás de una gran cajonera. El mío era en el clóset de nuestros padres, entre todas las colchas.

Siempre hay algo que contar

Lo más grandioso de tener una hermana es que siempre tengo alguien a quien acudir. Ahora ya no vivimos juntas, pero eso no impide que nos hablemos todos los días para contarnos cómo nos va. stoy feliz de saber que siempre podremos contar la una con la otra tanto en los buenos como en los malos momentos. Gracias a lo que nuestros padres nos inculcaron, hemos sabido llevarnos bien toda la vida. No digo que no peleemos de vez en cuando, pero siempre solucionamos los problemas que podamos tener.

Confidentes de toda la vida

Mi hermana y yo nos contamos todo lo que nos pasa, sin importar si es bueno o malo. La confianza que mi madre nos da es mucha, pero la forma en que nosotras nos comunicamos es distinta. Entre nosotras nos contamos todo tal cual es. Ya sea cuando nos gusta un chico, cuando algo va mal en el trabajo o incluso si hablamos de la intimidad. Con nuestras amigas también lo hacemos, pero la manera en que nos comunicamos es distinta de las amigas a nuestra hermana. ¡Gracias, hermanita, por todos los secretos que tienes guardados!

Siempre puedes contar con ella

Tenemos situaciones únicas que han fortalecido nuestra relación. La pasamos muy bien y nos divertimos, pero cuando se trata de apoyarnos en los momentos que de verdad lo necesitamos, siempre estamos ahí. Me queda claro que la relación más fuerte que tendré no es con mis amigas (perdón, chicas), sino con mi hermana.

La mejor compañera

Gracias, hermana, por estar siempre a mi lado. Gracias por ser esa cómplice que la vida me regaló. Agradezco a ti, por confiar en mí, por ser parte de mi vida y por ser la mejor compañera que puedo tener en esta aventura llamada vida. ¡Te amo, hermanita!

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