Con o sin título, ¿las relaciones amorosas de ahora son formales o no?

Somos la generación de “el momento”, a la que no le gusta hacer filas y quiere las cosas de inmediato. En parte, el acelerado ritmo de la vida nos ha moldeado así. Y como era de esperarse, eso influye en el plano amoroso, como consideran mis compañeras de casa. Por eso, ya sea con o sin título, las relaciones amorosas de ahora ya no son formales.

Corazón roto

Podemos poner esta situación como una cadena. Primero están quienes dieron todo lo que tenían e incluso más, pero a la persona incorrecta. Entonces, se quedaron sin ilusiones, pero sobre todo con el corazón roto; en ocasiones, cuando esto pasa las personas no vuelven a confiar y prefieren estar por “el momento”. El problema es que se quedan tan clavados en ese mundo, que cuando la persona correcta llega no siempre se dan cuenta.

“No” al compromiso

Mi madre siempre dice que “las personas de ahora no se quieren comprometer”, aunque estén en una relación con título. Y yo que soy parte de las personas de ahora, estoy de acuerdo con ella. Poca gente quiere comprometerse porque les resulta más fácil estar con una persona por “el momento” y luego irse sin más que decir, ya que no hay “algo” que se los impida. Por eso, les reitero, somos la generación de “el momento”, en la que se vive “lo que tienes que vivir” y ya.

Miedo a enamorarse

Y como si se tratara de una comedia romántica, están quienes tienen miedo a enamorarse. Ya sea por malas experiencias, elección propia o porque no creen en el amor, prefieren decirle “no” a éste. En casi todos los casos, lo irónico es que tratan de protegerse, pero en realidad se hacen más daño huyendo de algo que es inevitable, porque el amor nos alcanza a todos.

Por algo estamos en “el momento”

En el fondo, creo que todos deseamos lanzarnos al ruedo del amor y ser formales, ya que de lo contrario ni estaríamos en “el momento”; el problema es que pocos se atreven. Y algo curioso es que la vida está hecha de momentos, pero ojalá dejáramos de decir sí a “el momento” para hacer hacer planes duraderos, esos que son reales. Quizá es cuestión de que llegue la persona, no una persona, y luego nos atrevamos a apostar todo lo que tenemos. Al final de cuentas, sólo dando el primer paso se puede llegar a algo, ¿no?

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