Si tienes miedo de hablar en público, debes considerar esto

¿Tienes una presentación de trabajo o cualquier evento en el que tendrás que hablar en público y estás aterrada? De entrada, no te preocupes, no eres la única que sufre cuando se trata de hablar en público. Quizá la simple idea en tu cabeza te cause desde escalofríos hasta ganas de vomitar. ¡Alto! No pasa nada, no serás la primera ni la última en hablar en público. Además, aquí te tenemos un secretito que puede ayudarte. Si tienes miedo de hablar en público, debes considerar esto.

El secreto

Cuando se trata de hablar en público, encontrarás muchos expertos que ofrecen mil y un métodos para hacerlo. Ofrecen desde técnicas de respiración, hasta analizarte para saber de dónde viene el temor. Está bien, pero lo primero que tienes que entender es que lo importante es el mensaje que vas a dar. Enfócate en eso y estarás del otro lado. Olvídate de técnicas profesionales y de parecer la mejor presentadora que exista, el punto es que te sientas cómoda con lo que dirás, que lo domines y estés de acuerdo y, entonces sí, lo demás se acomoda solo.

La práctica hace al maestro

Muchas veces este miedo está basado en la timidez. Si este es tu caso, debes empezar a relacionarte con más confianza en tu entorno más cercano. Una vez que tengas el mensaje que darás, empieza a practicar. La mejor forma de hacerlo es en tu entorno normal: habla más en tu hogar, expresa tu opinión y ¿por qué no?, pide a tus familiares y amigos que funjan como público para que tú les hables. También elige tu outfit con tiempo. Uno con el que te sientas super ganadora y exitosa. De este modo, cuando llegue la fecha te sentirás más cómoda y lista para triunfar.

Respira ¡y ve por ellos!

Entre más te prepares antes, más fácil será controlar los nervios el mero día. Insisto: enfócate en lo que tienes que decir y no en cómo lo dirás. Si estás cómoda, de manera orgánica se notará y lo harás perfecto. Ahora, eso no quita que antes de entrar al escenario o a donde todos te vean, te invadan los nervios. Lo mejor que puedes hacer es tomarte unos minutos para respirar profundo. Toma un respiro profundo y exhala lentamente tres veces. Esto ayudará a que envíes oxigeno al cerebro y estés consciente y en tu centro antes de empezar. Ahor sí: ¡acaba con ellos!

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