Sí, soy mujer, soy mamá; pero no pienso llevar una vida multitasking ¡nunca más!

Es un hecho comprobado que las mujeres podemos hacer varias actividades a la vez. Se puede decir que tenemos una vida multitasking. Ya sabes, a diferencia de los hombres, podemos ir manejando y a la vez maquillándonos. Podemos estar hablando por teléfono mientras escribimos algo, o podemos ver la tele mientras revisamos el cel. Así es nuestra vida, pero cuando nos convertimos en madres, ese “don” se duplica. Ahora podemos atender hijos mientras nos arreglamos y a la vez hacemos el desayuno. Sí, parece ser un super poder, pero la realidad es que eso nos está cobrando una cara factura.

Sí, somos capaces de hacer muchas cosas

Como dije, las que somos mamás hacemos todavía el doble de todo eso. El tiempo nos parece poco y nos dividimos en miles para poder llevar a cabo todas nuestras labores. Sin embargo, eso no es nada bueno. Intentamos hacer tanto que no nos enfocamos en algo en concreto. Dejamos todo a medias, nos cansamos, nos estresamos y sí, nos ponemos de malas. Lo peor es que los hijos son los que pagan esa factura tan cara que dejará estragos en sus vidas y obvio, en las nuestras.

Ser mamá ya es complicado

Imagina cómo se ponen las cosas atendiendo hijos, la casa y tu vida. Queremos comernos cada día de un bocado y pensamos que podemos lograr todo si hacemos un poquito de cada cosa al mismo tiempo. La única realidad, como dije hace un momento, es que andamos corriendo, nos ponemos de malas y terminamos más cansadas de lo que deberíamos. Debo reconocer que cuando empecé a ser multitasking mom, sentía que era la más eficiente del mundo. Creía que lograría todas mis obligaciones y un poco más. Sin embargo, lo único que logré fue aumentar mi ansiedad, mi estrés y cansancio. Mi creatividad disminuyó de tal manera que llegué a sentir que no podía más.

¡Vida multitasking, nunca más!

Ya no era eficiente en mi trabajo, tampoco lo era como mamá. Incluso me estaba olvidando de mí. Parecía un ente sin vida entre la multitud. Entendí que la vida multitasking no era para mí. Hubo un día que olvidé mandar la mochila de mis hijos a la escuela. Otro día, olvidé unos documentos importantes para la escuela. En otra ocasión, se quemó la comida porque me puse a hacer otra cosa y olvidé que había dejado comida en la estufa. Todo eso fue suficiente para que decidiera tomar cartas en el asunto. Me ha costado un poco de trabajo, pues mi ritmo de vida estaba muy acelerado. Sin embargo, me queda claro que ahora tengo más alivio y menos estrés.

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