Si hubiera podido elegir, no habría tenido a mi bebé por cesárea

Tuve a mi bebé por cesárea y me siento afortunada, pues sé que fue por el bienestar de mi pequeño. Sin embargo, a pesar de que era la única manera en la que mi bebé podía nacer sin complicaciones, yo hubiera preferido el parto natural. La cesárea cambió mi vida de muchas formas.

Un hijo es sinónimo de felicidad

Me queda claro que convertirme en madre fue algo maravilloso y no me arrepiento de ello. Podría decir que el momento de conocer a mi bebé fue sinónimo de la felicidad. No puedo quejarme, pues mi embarazo fue muy tranquilo. Jamás supe nada de las náuseas ni de los malestares matutinos. Sin embargo, olvidé el pequeño detalle de pensar en cómo nacería mi bebé. Debo reconocer que cuando me percaté de ello tuvo un significado muy especial. En mi mente siempre estuvo la idea de experimentar el parto natural, aunque la realidad fue otra.

Cesárea, un procedimiento bastante complejo

La cesárea surgió como un procedimiento quirúrgico que facilita el nacimiento del bebé cuando se presentan complicaciones en el parto. De esa forma la criatura puede salir sin mayor problema. Por desgracia, es un procedimiento que también conlleva riesgos, tanto para el bebé como para la mamá. Aunque la principal afectada de manera emocional es la madre.

Tuve a mi bebé por cesárea

Con todo y mi oposición a la cesárea tuve a mi bebé se esa manera, pues hubo complicaciones en el parto y estaba consciente de que no existía otra alternativa. El problema fue que jamás imaginé todo lo que conllevaba una acción de tal magnitud. Algunas conocidas que pasaron por lo mismo en su momento se notaban tranquilas, otras incluso agradecidas. En cambio, para mí fue una experiencia abrumadora. Debo confesar que llegué a sentirme triste, aunque por fortuna no caí en sentimientos de estrés postraumático. La parte más frustrante para mí fue la de sentirme inútil ante mi bebé.

Algo traumático

Hoy me sorprende escuchar que muchas mujeres recurrirían a la cesárea como primera opción al tener a sus bebés. Piensan que es una comodidad que no pueden desaprovechar. Sin embargo, no tienen ni idea de que una “simple cirugía” podría complicarse. Creen que es muy sencillo acostarse en una camilla y esperar a ser cortada para que saquen al bebé. Piensan que después de eso todo será color de rosa, pero no es así. Recuerdo que al nacer mi bebé, apenas podía moverme porque sentía que si me esforzaba de más, todos mis órganos se saldrían. La recuperación fue lenta y dolorosa, por lo que tuve que buscar la manera de poder estar con mi bebé. No estaba dispuesta a perder esos momentos importantes por culpa de la herida.

¿Tú te someterías a una cesárea si no fuera necesaria?

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