Si eres chica noventera, conoces los engaños que nos decían nuestros padres

Hola, soy una chica noventera que la ha pasado bastante bien hasta el día de hoy. Es muy curioso todo el camino que he recorrido y todas las transformaciones que he visto. No solo hablo de la tecnología, sino de la forma en que los padres tratan a sus hijos. Recuerdo que cuando era pequeña, mis padres me hacían una serie de “amenazas” cuando yo no quería obedecer. Parece que esas actitudes han quedado en el pasado. Los padres de ahora parecen blandos, ya no se portan de la misma manera que antes.

Nada de esfuerzo ni motivación

Además de los cambios que hay en muchos aspectos, desde la tecnología hasta la forma en que se desenvuelve la sociedad, la manera en que interactúan los padres con sus hijos son de otra dimensión. Muchos padres temen a sus hijos, otros, con tal de evitar problemas, son permisivos en exceso. A pesar de que las amenazas pueden ser malas, creo que eran un estimulante para echarle ganas a todo. Al menos, nosotros sabíamos que no lavarnos los dientes implicaba no recibir una moneda. O portarnos mal significaba no tener regalos el Día de Reyes. En cambio, ahora ya no es así. Los padres dan sin necesidad de que los hijos hagan un poco de esfuerzo. ¡Qué triste!

El hada de los dientes

Toda chica noventera sabe perfecto de lo que hablo. ¿A quién de nosotras no nos fueron con el engaño de que si no nos lavábamos los dientes todas las noches se nos picarían? (Bueno, eso sí es verdad.) Por otro lado, no lavarlos, traía como consecuencia que el hada de los dientes no querría nuestros feos y podridos dientes.

Hacer bizcos

Ja, ja, ja; aún recuerdo cuando la mamá de una amiga la regañaba a cada rato cuando hacía bizcos los ojos. Le decía que si seguía haciendo eso iba a terminar quedándose con los ojos así. No sólo mi amiga hacía eso. Creo que era una curiosidad que todos los niños experimentamos durante nuestra infancia. Al menos creo que era más divertido que estar pegados a una tablet como los niños de ahora.

Chicles y empacho

Con todas las personas que convivo, que son del mismo año que yo, o de los más cercanos, crecimos con la idea de que tragarte el chicle era malo. La realidad es que mascar chicles por mucho tiempo sí daña el esmalte de nuestros dientes. Sin embargo, tragar chicle no implica mayor riesgo, pues sale una vez que vas al baño. Sin embargo, recuerdo que se hacía un verdadero zafarrancho cada vez que un niño se tragaba un chicle, fuera de manera accidental o no.

“No comas semillas de sandía”

¿Cuántas de nosotras no creímos que luego de tragarnos unas semillas, tendríamos un enorme árbol en nuestra panza? La verdad a mí me entusiasmaba la idea, iba a ser algo divertido. De hecho, creo que me comía las semillas a propósito para ver cuándo iba a crecer el árbol. Jamás pasó, por desgracia.

“Te voy a acusar con los Reyes Magos”

Sí, era uno de los mitos más conocidos y estoy casi segura que a toda chica noventera le dijeron eso. La verdad es que las primeras veces que te lo decían te espantabas mucho. No obstante, si los papás no cumplían con eso, los hijos sabían que sólo era una mala broma.

¿Qué otro engaño recuerdas?

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