Ser frágil puede ser mucho más útil de lo que imaginas

Se dice que la fragilidad es una de esas características que ninguna persona debería tener. Hoy en día muchas personas optan por tener relaciones superfluas que no conducen a ningún lado por temor a enamorarse. Cada día se vuelve más común evitar esta fragilidad. En mi experiencia reciente, traté de dejar la fragilidad que siempre ha sido una de mis principales características. No te voy a mentir, siempre he sido muy dura conmigo misma, pero nunca me había negado a mostrarme frágil con las personas que amo. Sin embargo, por un periodo dejé de lado esta fragilidad y estas son algunas cosas que aprendí.

Cómo se siente ser dura

Hacerte la dura puede llegar a lastimarte más que a favorecerte. Ser una chica con una coraza de hierro solo hace que guardes tus sentimientos. Al final, estos sentimientos son los que nos ayudan a ser mejores personas, a conectar con los demás. Aprendí que ser dura enferma el corazón, pues no sacar las cosas que se encuentran en tu mente pueden carcomerte poco a poco. Dejar de ser frágil para muchas personas es ignorar lo que te pasa en el interior y seguir adelante. Lamentablemente esa no es una forma inteligente de actuar, pues tarde o temprano esos sentimientos pueden volverse en tu contra.

Calambres en el pecho

¿Alguna vez has sentido estos calambres en el pecho? Es una sensación terrible, como si tu corazón literalmente se estuviera partiendo. Pues hacerme la dura me provocó muchos calambres. Terminé en el doctor un mal día esperando que me diera muy malas noticias. Sin embargo, solo me dio una receta para calmantes y el gran consejo de sacar todo ello que me estaba molestando.

Así que acepté mi fragilidad

Comencé a sacar mis sentimientos en un montón de cartas, que nunca envié. Para mí fue una gran liberación escribir lo que me aquejaba. Sacar todo ese veneno de mi cuerpo y llorar cuando acabé de hacerlo. Después de algún tiempo de mucha reflexión, el destino me condujo a una prueba de fuego.

Conocí a alguien nuevo

Al principio lo consideré una broma del destino, la cual me condujo justo a lo que yo no quería sentir más. Lo tomé como un juego y me encontré a mí misma intentando ser dura de nuevo. Anestesiar mis sentimientos y solo dejar que la vida decidiera el camino. Dos personas con una ruptura en común, él más que yo. Al ver la aversión que esta persona nueva tenía hacia su fragilidad, comencé a pensar de nuevo en la mía.

Y la acepté de nuevo

Entendí que solo los valientes la aceptan y con ella logran conexiones más profundas y sólidas. Le dije adiós a esta persona, pues por muchas cosas que tengamos en común no puedes esperar a que las demás personas sean valientes. Aprendí que si estás dispuesta a aceptarte tal como eres y permitirle el paso a las personas dentro de tu vida tienes que ser selectiva y valiente para no dejar que el exterior te haga pensar lo contrario.

Ser frágil y aceptar que no eres perfecta y que en cualquier momento la vida puede hacerte cambiar el rumbo. Ser frágil y a la vez convertir tu fragilidad en fortaleza.

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