Secretos para que no pierdas la paciencia como mamá

Como mamá es normal que pierdas la paciencia sobre todo si eres una madre primeriza. Sucede si llegado un punto en que tu hijo no se comporta bien. No te preocupes, ya que esta situación tiene solución. Yo te quiero compartir algunos secretos buenísimos para que no pierdas la paciencia como mamá.

Qué hacer ante un berrinche

Es normal que como mamá pierdas la paciencia ante un berrinche de tu hijo. Tiendes a llorar, enojarte, deprimirte, gritarle, etc. El secreto está en no ceder a su comportamiento. Al reaccionar de esta manera haces que el niño empeore su berrinche. En vez de desesperarte, deja que siga con su berrinche tarde o temprano se cansará de llorar y gritar. Cuando tu hijo esté calmado, dale un abrazo y conversa con él que quieres arreglar la situación y cómo lo deben hacer sin incluir llantos ni gritos.

Explícale por qué le diste una nalgada, cachetada, etc.

No eres mala madre por darle una nalgada o una cachetada a tu hijo. A veces los niños no entienden por más que lo intentes. Es normal que se te escape una de vez en cuando. Sí, la reacción más normal del niño es que llore pero después se calmará y podrás explicarle por qué lo has hecho. No pierdes autoridad al disculparte en serio. Debes ser clara con tu explicación y demostrarle que lo quieres mucho y  por eso que lo educas para que sea un niño bien portado.

¡No lo compares!

Otro secreto para no perder la paciencia como mamá es que nunca compares a tu pequeño con su hermano o sus amigos. Los otros niños podrán comportarse mucho mejor o ser más educados, pero estás dañando la autoestima de tu hijo. Al compararlo, lo que el niño querrá hacer es llamar tu atención de alguna forma sea buena o mala. Lo que puede llevarte a situaciones donde pierdas más la paciencia cada día. Tu hijo comete errores, pero aprenderá de ellos después.

Afronta el berrinche

Tienes que enseñarle a tu hijo a pedir bien las cosas. Si no es posible concederle su deseo, puedes explicarle que existen segundas oportunidades en otro momento. Así que a pesar de que quieras explotar, mejor ve a otra habitación, grita con la almohada en tu rostro y respira profundo. Tienes que demostrarle al niño que por más que llore no vas a ceder.

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