Salva tu matrimonio, aunque tu esposo y tú tengan personalidades diferentes

El amor llega sin avisar y nos une a personas que en ocasiones no tienen nada en común con nosotros. En el matrimonio, estas diferencias pueden llegar a provocar la separación y hasta el divorcio. Y no por falta de amor, sino de afinidades. Cuando la personalidad de cada miembro de la pareja no es afín a la otra existe un choque y por ende, peleas. Si tu matrimonio está a un paso de la separación por las diferentes personalidades, entonces sigue leyendo. Salva tu matrimonio con estos consejos.

Da un paso atrás

Si hay momentos en que están teniendo una charla y salen a relucir sus diferencias, respira. Debes evitar a toda costa enojarte por las diferencias que existen entre tu marido y tú. Toma una pausa, tranquilízate y detén todos los pensamientos que se están fabricando en tu cabeza. Da un paso atrás y cálmate. Si explotas, todo empeorará y acabarán peleando. Aprende a respetar su manera de pensar aunque sea distinta a la tuya, en algún momento eso fue lo que te conquistó.

Entiéndanse el uno al otro

Encuentren un momento para platicar tranquilamente. En esos minutos no se reprochen nada ni piensen en lo que están haciendo mal. No intentes que tu pareja vea las cosas como tú las ves. Mejor busca soluciones y lleguen a acuerdos en los que ambas personalidades se complementen. Traten de entender la personalidad del otro sin juzgar a nadie. Traten de tener empatía.  La comunicación y comprensión son primordiales en un matrimonio.

Vuelve a la primera cita

Recuerda cómo fue que él te conquistó y también cómo fue que tú lo conquistaste. En ese momento la diferencia de personalidades no importaba. Vuelve a sentir esa curiosidad, renueva la relación. Pueden realizar actividades que hicieron en sus primeras citas. Demuéstrale a tu esposo que aunque sean diferentes el amor sigue presente.

Sigue aprendiendo sobre la persona con la que te casaste

Es posible que sepas mucho sobre él, sobre todo si llevan mucho tiempo juntos. No obstante, también es cierto, que nunca aprendes a conocer a una persona por completo. Puede que en estos años su comida favorita haya cambiado y tú no lo sepas. Él también puede sorprenderse al darse cuenta de que tus gustos han cambiado. Incluso para conocerse mejor pueden contarse anécdotas de cuando eran pequeños. Todo es válido.

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