Salir con patanes me hizo aprender esto…

Como madre ahora pienso en todo lo que me espera cuando mi hija crezca. Sé que llegará alguien que la ilusionará y después le romperá el corazón. También estoy consciente de que en su vida se cruzarán muchos patanes y que en algunas ocasiones tendré problemas con ella por causa de ellos. Si algo tengo claro ahora, es que siempre debemos escuchar a las personas que nos quieren. Desafortunadamente eso lo aprendemos ya que pasó lo peor. El aprendizaje que me llevo es bastante, para ya no caer en lo mismo.

Aprendí a escuchar las advertencias

Bien me lo decía mi madre o mis amigas: “Ese chico no te conviene, no se ve que sea bueno contigo”, “si te hace sufrir no vale la pena”. Varias veces escuché comentarios de ese tipo y jamás hice caso. Pensaba que me tenían envidia o que sólo querían alejarme de esa persona. Ahora, después de que me lastimaron, entiendo por qué me decían todo eso.

Merezco respeto siempre

Los patanes son personas que además de ser malvadas, se hacen las víctimas para hacerte sentir culpable. Después de salir con algunos, sé que merezco respeto siempre, no sólo cuando ellos quieran dármelo.

No debo confiar tan pronto

Lo peor que pude hacer fue entregar mi corazón tan pronto a alguien. La confianza se va construyendo, no es algo que se entrega de buenas a primeras.

Soy valiosa con todo y mis defectos

Soy valiosa e importante y quien diga lo contrario es porque realmente no me ama.

Marcar límites desde el principio

Ahora sé que cuando salga con alguien, debo dejar en claro desde el principio lo que quiero y permito. Si no aceptan mis condiciones, debo alejarme de ahí.

La comunicación es la base de toda buena relación

Para que una relación prospere, debe haber confianza y buena comunicación.

Es necesario conocer a muchas personas

No debes encasillarte con la primera persona que encuentres, conoce, conoce hasta que llegue la persona indicada.

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