Sabes que eres mamá cuando…

La maternidad es como todo en la vida: tiene sus altas y sus bajas. Ni todo es perfecto, pero tampoco es malo. Lo único que puedo decir es que cuando eres mamá, tu vida cambia por completo. ¡De verdad! A menos que seas una mujer multimillonaria que tenga suficiente dinero para pagarle a alguien que cuide a los hijos (que me parece absurdo tener hijos para que otro los cuide 🙄), sabrás de lo que hablo. Dile adiós a tus zapatos de tacón, al menos los primeros seis años, olvídate de la comida caliente y mucho más. ¿Verdad?

Revisas tus bubis

Cuando nace tu bebé, comienza la travesía de la lactancia materna. Para empezar, parece algo sencillo, pero no siempre lo es así. Si el bebé no sujeta bien el pezón, terminarás con grietas tamaño monumental. Querrás llorar y patalear cada vez que el bebé coma, porque el dolor es insoportable. También, sabes que eres mamá porque cuando ya conoces las señales, sabes que un seno queda más llena que otra luego de alimentarlo. Con solo tocar tus pechos sabes cuál de los dos es el que sigue en esa ronda para alimentar al baby.

Las toallitas húmedas se vuelven tus mejores amigas

Antes de tener hijos, recurrías a las fibras, papel higiénico o incluso tu mano para limpiar algo. Ahora, con el bebé, conociste al mejor artículo inventando. Las toallitas húmedas 🙌 te hipnotizan de tal forma, que sabes que te resolverán prácticamente la vida. Por eso, siempre cargarás un paquetito en tu bolsa para cualquier emergencia.

Comes dulces a escondidas

Con niños en casa, a veces sabes que no es buena una señal de dulces. Sobre todo si ya quieres que vayan a dormir. Por lo que optarás en esconder tus dulces para poder comerlos a gusto. Ya sea que los sirvas en una taza y finjas que estás tomando café o que tengas que ir a encerrarte al baño para hacerlo. Sí, eres mamá si haces eso.

Tu bolso se convierte en pañalera

Eres mamá porque sabes que tus bolsos fashion tendrán que quedar guardados al menos por unos años. Ahora, en lugar de ellos, tendrás que cargar con tu super ultra equipada pañalera con todo lo que tu peque necesita. Siempre cargas con algo “por si acaso”. Ya sabes: por si llueve, por si se ensucia, por si hace frío, etc. Así que sí, dile bye a tus bolsos favoritos por un tiempo.

El blanco ya no es opción en tu outfit

Con niños, es un hecho que los outfits blancos quedan descartados por completo. Imagina que de último momento vas al parque y ¡ups!, tu falda favorita blanca termina asquerosa. Justo por eso es que el blanco no debe ser parte de ti, al menos por un tiempo.

Tu ropa huele a baba

No importa si tu bebé tiene días de nacido, meses o años. Ten por seguro que tu ropa huele a baba y llega un punto en el que te acostumbras a ese olor que ya ni lo percibes. Ya sea porque el bebé se te quedó dormido en la panza, porque lloró y no tenías con que limpiarlo o simplemente porque le sale baba a causa de los dientes.

Te entretienes viendo sus programas

Eres mamá porque has tenido que ceder tus horas de tele para que ellos vean sus programas favoritos. Puede ser que al principio lo hagas con un poco de recelo, pero es super divertido ver que la que termina más entretenida eres tú. Cantando “Mochila, mochila” con Dora la exploradora o intrigada por lo que pasará en el siguiente capítulo de Doctora Juguetes.

Olvidas que tienes nombre propio

A partir de que tienes hijos olvidas tu nombre. Sabes que ahora eres “señora” o “mamá de…”. Incluso los amigos de tus hijos te conocen como la “mamá de”, pero ninguno sabe tu nombre. Es más, ni siquiera tienen idea de cuál sea y si lo han pensado, te ven cara de otra persona.

Te fijas más en los aparadores de niños, que en los de damas

Si te propones salir al centro comercial a comprar ropa para ti, ten cuidado. De modo inconsciente (o no tanto) tu mente hace que voltees a ver cada aparador con ropa infantil. Si por ti fuera, terminarías comprando más ropa para tus hijos que para ti.

Te encanta oler los pies de tu peque

¡Sí! Es un gusto culposo que todas las madres tenemos y nos importa un bledo si nos dicen que los pies de nuestros niños huelen a queso. ¡Como si los pies de quien critica olieran a rosas!

Dejas de ordenar para ti porque comerás sus sobras

Al ir a restaurantes, primero pides para ellos y cuando sabes que no se terminarán lo que pidieron, optas por acabártelo tú. Así es esto de la maternidad, ¿o no?

Tu cel está lleno de apps para entretenerlo

Sí, el celular es malo para los niños, pero de vez en cuando resulta el mejor ayudante para tranquilizarlo o entretenerlo. Debido a eso, seguro en tu cel tienes más apps para él que para ti.

Tienes que dormirlo para apurarte

Luego de un arduo día, ruegas porque den las 7 de la noche para llevarlo a dormir. De esa manera podrás lavar trastes y lo que sea necesario para dejar la casa en orden.

Ir al baño ya no es asunto privado

Eres mamá y sabes perfecto que has perdido toda la privacidad que algún día tuviste al ir al baño. Ya sea porque tu niño llora creyendo que vas a dejarlo o porque te pregunta todo sobre nuestra existencia en este planeta. A partir de ahora vas con tu peque a todos lados y literal es a TODOS.

Empiezan a decirte “señora” 💔

Así de triste es, ya sea en la calle, en la escuela o en el super. Ya no se dirigen a ti como señorita o damita; no, ahora eres señora porque traes al chamaco contigo. ¡Ni modo! ¡Lo vale por completo!

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