S.O.S: treintañera con crisis existencial

Parece ser que al llegar al tercer piso surge una compleja crisis existencial. Yo estoy a poco tiempo de alcanzar ese nivel y aún no la siento, pero a las personas que ya lo han cruzado, parece ser que les produce mucho conflicto. La crisis existencial puede ser en diferentes ámbitos de la vida o en todo al mismo tiempo. Creo que para evitarlo, hay que vivir, pero vivir de verdad.

No te quedes con las ganas

Es un hecho que durante los veinte no podía darme muchos lujos como estaba acostumbrada. Estaba terminando la carrera y aún no tenía los recursos necesarios para solventar otros gastos. Si acaso podía ahorrar para algún viaje con mis amigos o novio. No tenía para pagar un departamento y empezar a vivir sola. Sin embargo, eso no era pretexto para que no disfrutara de cada día. Conforme fui avanzando empecé a hacerme de mis cositas. Justo en ese momento empecé a valorar todo el esfuerzo de mis padres. Es muy fácil estirar la mano y pedir sin hacer ningún esfuerzo. Si recibes lo que pides, sientes que es grandioso y te enfocas en pedir y pedir. El problema es que no estás pensando en lo que implica pedir las cosas. Sabes que hay alguien que es tu sustento.

Tengo crisis existencial

Ahora que estoy más cerca de los treinta, he aprendido a ver la vida de otra manera. Creo que quien tiene una crisis existencial es por miedo a la incertidumbre. El hecho de ser más jóvenes nos hace saber que tenemos con quien contar en todo momento; me refiero a nuestros padres. Conforme avanzamos, ellos también lo hacen y eso nos aterra. Nos agobia la idea de perderlos y saber que no regresarán.

Nada es para siempre

La mejor manera de sobrellevar cualquier edad que tengamos es aprendiendo a vivir. Vivir no se trata solo de hacer las cosas de manera mecánica. No se trata de vivir para trabajar o de vivir para complacer a los otros. Se trata de disfrutar de lo que la vida nos proporciona. Vivimos de una manera tan apresurada, que olvidamos disfrutar el paisaje o decirle a nuestros seres queridos cuánto los amamos. Pasamos el tiempo quejándonos porque alguien habla de nosotros o porque no le caemos bien a quien deseamos.

Aprende a vivir

Sé que suena muy sencillo, en realidad no lo es si no dejamos de lado los malos hábitos. Disfruta a tus padres mientras los tengas. No se trata de que los veas como tu salvavidas, son tus padres nada más. Al disfrutar de su presencia y de tu vida, podrás irte haciendo a la idea de que el tiempo pasa; pero pasa de la mejor manera.

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