S.O.S: qué hacer cuando un hombre casado te invita a salir

Todas hemos sido abordadas alguna vez por un hombre por el que no tenemos ni una pizca de interés. La situación más incómoda del mundo. Esa la tuve yo con un hombre casado hace unas semanas. Te voy a contar la fastidiosa historia…

Toda chica sabe

Cuando un hombre esta detrás de ti lo reconoces. En mi caso el coqueteo era muy sutil. Al principio el profesor era super educado y recatado. En ningún momento le di razones para pensar que yo quería algo con él. Al parecer, cuando eres amable con la gente, eso puede dar lugar a malas interpretaciones. Un simple: “¡hola!, ¿cómo estás?”, dos veces a la semana, le dieron a entender a este chico que podía pedirme una cita. Pero ¡alto!

¡Mi profesor está casado!

Desde la primera vez que estuve en la clase de HITT, supe que él estaba casado. Ya que muchas alumnas le preguntaban cómo estaba su esposa y su hijo de nueve añitos. La verdad es que a mí me daba exactamente lo mismo, yo iba exclusivamente a mi clase. De vez en cuando platicábamos amablemente sobre el clima o cualquier otra tontería. Sin embargo, nuestra relación era sumamente profesional.

Me pidió mi teléfono

Si bien notaba que este hombre me prestaba un poco más de atención de lo normal, nunca pensé que se fuera a animar a decirme algo. Yo siempre he sido super cortante con él. Me pidió mi teléfono igual que a las demás alumnas para ir a un evento de fitness. Sin embargo, tres días después llamó para intentar invitarme a cenar.

“Mi esposa me engañó”

Comenzó saludándome muy casual. Yo creí que me iba a decir algo del evento que tenía lugar al día siguiente. Sin embargo, comenzó a hacerme la plática diciéndome que se encontraba algo triste porque su mujer lo había engañado. Le dije que lo sentía mucho, pero que aún podían arreglarse si se querían. Le sugerí terapia y le pregunté si me había hablado por algo de el evento.

“No, solo necesitaba alguien con quien hablar”

Me dio pena por él, pero le dije que seguro tenía muchos amigos con los cuales desahogarse. Me contestó que realmente tenía pocos y no tenía amigas. Me preguntó si podría invitarme a cenar para platicar. Yo le contesté que no estaría bien ya que no teníamos ese tipo de relación. “Claro, entiendo que una mujer tan escultural como tú nunca saldría con alguien como yo”; fue su respuesta. Con halagos y un montón de cosas cursis me dijo que era una chica fantástica y que quería conocerme más.

Stop…

 

En ese momento yo ya estaba en iracunda. Es difícil ponerle un alto a alguien que estimas, pero me di cuenta de que si no le ponía un alto en ese momento, luego se convertiría en algo mucho más difícil. Así que le pare la poesía y le dije que yo no podía salir con él porque era un hombre casado y aparte tenía un hijo. Le dije que no era la mejor de sus opciones para hablar porque, claramente, estaba pensando en mí de forma romántica y yo nunca me involucraría con un hombre casado.

“Estás malentendiendo todo”

Me ofreció una disculpa y me dijo que solo me quería como amiga, y yo le contesté que eso no iba a ser posible. Él me dijo que era una pena y trató de darle la vuelta a la conversación. Según él yo malentendí todo desde un principio. En ese punto decidí dejar de sufrir. Borré la conversación y lo bloquee. Si algo he aprendido en estos años es que siempre puedes pintar tu raya.

Saliendo del problema

Es triste, pero hay muchos hombres que están en este estado vulnerable en el que no se sienten plenos en sus relaciones maritales. Usan la excusa de: “estoy mal con mi esposa”, para intentar ligarse a quien se deje. Para mí vale más la tranquilidad en mi vida que andar comprando problemas. Así que ahora aquí estoy buscando nuevo gimnasio, nuevas clases y rogando que me toque una instructora. Es muy incómodo pasar por esto y si no sabes qué hacer, solo te puedo decir que la decisión está en ti. Plantar un límite a veces no es sencillo, pero cuando lo haces te llenas de mucha libertad y paz.

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