Renuncié a mi trabajo para formar una familia, pero no renuncié a mi carrera

Durante la cuarentena, tomé la decisión de dejar mi trabajo para criar a mi hijo y fue la mejor decisión para mí. Aunque hice una pausa en mi carrera, eventualmente quiero volver a trabajar. Me encanta ser mamá, pero soy más que eso. No me arrepiento de dejar mi empleo, y aunque a veces extraño partes de mi vida antes de ser mamá, puedo decir honestamente que soy más feliz ahora.

Soy una mujer trabajadora y ambiciosa

Durante mi último trimestre de embarazo comencé a prepararme para la llegada de mi bebé. Busqué guarderías y analicé mi situación financiera. Mi esposo y yo hablamos sobre nuestras opciones y creamos presupuestos para nuestra nueva vida. Soy una mujer trabajadora y ambiciosa desde que empecé a trabajar a los 15 años. Siendo primera generación de hija de padres inmigrantes, siempre he luchado porque mi familia esté orgullosa de mi y alcance mi sueño americano. Me pagué mis estudios desde la universidad hasta la maestría. Trabajé para importantes empresas y ocupé diversos cargos. Durante años, mi prioridad fue mi carrera y no estaba segura de si quería tener hijos.

La situación financiera es difícil

Nos dimos cuenta de que nuestra situación financiera sería complicada si renunciaba a mi trabajo. No quiero sonar cursi y ser poco realista al decir que “el dinero no lo es todo” porque tener hijos es costoso y es tu obligación financiera. El tener hijos, obviamente tienes que alimentarlos y vestirlos, también pagar su salud, bienestar y educación. Es un compromiso de por vida. Mientras sentía cómo el bebé pateaba, acaricié mi pancita y decidí que la mejor decisión era dejar mi trabajo y dedicar a mi hijo. Era consciente de los problemas financieros que se avecinaban, así que aproveché al máximo mi permiso de maternidad. Me aseguré de que me pagaran primero. Dos semanas antes de tener que volver a trabajar, les dije que no regresaría.

 

Ser madre es el trabajo más difícil que he tenido

 

No hay descansos ni para ir al baño. Y vivir con un solo ingreso viene con sacrificios y causa tensiones en el matrimonio. Modificas tu estilo de vida y de alguna manera pierdes esa libertad financiera. Ya no puedes gastar de más ni darte lujos. Vives con un presupuesto y te vuelves aún más cautelosa con tus finanzas. Aunque el dinero es limitado, la vida de mamá me satisface más que cualquier empleo. Tengo la bendición de poder dedicarme a mi hijo. Valoro nuestro tiempo y trato de capturar cada momento. Mi corazón está lleno de recuerdos maravillosos y tengo una inmensa gratitud a mi esposo. Aprecio su arduo trabajo y entiendo que a veces él está bajo mucha presión. Estoy agradecida por su apoyo y que ha asumido la carga financiera. Sin embargo, también es un padre que está completamente involucrado en la crianza de nuestro hijo.

A veces sí extraño la vida profesional, entonces sí quiero volver a trabajar. Obviamente, necesito pensar en el futuro de mi hijo y en la seguridad de mi familia. Quiero contribuir financieramente y apoyar a mi esposo compartiendo las obligaciones económicas. También deseo volver a usar mi ropa de oficina y tener conversaciones con adultos. Pretendo seguir cumpliendo mis metas personales y ser un ejemplo para mi hijo. Quiero apoyarlo a soñar en grande trabajando duro. Sin embargo, no sé cuándo volveré a mi carrera, porque ahora estoy viviendo el papel más gratificante: ser mamá.

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