Relación exitosa, pero en el sexo no tanto, ¿es el fin?

El sueño que todos tenemos cuando encontramos a alguien que nos motiva en la vida es lograr una relación exitosa. Es grandioso que en una sola persona encuentres amor, respeto, pasión, cariño y sueños en conjunto. En un principio creemos que eso es todo lo que importa para la felicidad, pero no es así. Hay otros aspectos que tiene mucha relevancia: el sexo. Sí, parece que una cosa lleva a otra, pero he comprobado que no es así. Y también he comprobado que cuando no existen las dos cosas juntas, la relación no es como tal de “amor”.

El amor es maravilloso

Psicólogos y terapeutas me han explicado que el amor es un sentimiento que hace que dos personas formen una relación. Cuando se siente amor, puede ser de diferentes formas. Con la familia, con los amigos o con la pareja. De la forma que se experimente, siempre nos hace sentir plenos cuando es correspondido. Sin embargo, me he dado cuenta de una cosa, ya dentro de una relación de pareja, no sólo se necesita amor, sino también sexo.

¿Qué es el deseo por sí solo?

El sexo es un impulso condicionado por el deseo y la necesidad. Hay que dejar en claro que el deseo no es un sentimiento, solo procura la satisfacción. Por lo tanto, el amor y el deseo no buscan lo mismo; pues el amor busca el privilegio de la unión. Cuando el amor y el deseo se unen, el sujeto amado es objeto de nuestra sexualidad. Eso significa que una relación de pareja sin sexo es como una casa sin muebles. Si la pareja no tiene deseo, no hay sexo y puede interpretarse como una relación tierna, pero más fraternal. Tu pareja y tú podrían verse solo como amigos y nada más. Pero, ¿eso es lo que estás buscando? Te contaré un poco de una experiencia similar que tuve.

Grandes amigos desde pequeños

Él y yo nos conocimos cuando éramos muy pequeños, tendríamos cinco o seis años. Desde nuestros primeros encuentros, la química que teníamos era grandiosa. Podíamos platicar de todo, incluso estar sin hacer nada y pasarla increíble. Yendo en contra de los estereotipos de esos tiempos, formamos una increíble amistad que se fue consolidando conforme pasaba el tiempo. Teníamos una relación exitosa, enfocada en la amistad. Así fue durante toda nuestra infancia y adolescencia. En todo ese tiempo, jamás imaginamos que nuestra amistad podría dirigirse hacia otro tópico.

Al llegar a la prepa

Durante mucho tiempo, mucha gente que había visto nuestra evolución como amigos, apostaban porque terminaríamos como pareja. Nosotros siempre decíamos que no, pues éramos amigos de toda la vida. Sin embargo, caímos y sí, terminamos enamorándonos. Teníamos toda una vida compartida y sabíamos más del otro que cualquier otra persona. Incluso nos conocíamos mejor que nuestras propias madres. Pasábamos tanto tiempo juntos que tal vez eso influyó en nuestro enamoramiento.

¿Todo sería maravilloso?

Como dije, nuestra química era increíble y nos conocíamos mejor que nadie, que pensamos que eso sería un punto a favor para tener una relación exitosa. Sin embargo, hubo un punto que jamás nos hizo congeniar: el sexo. Teníamos pasión en nuestras vidas, pero a la hora de la intimidad, las cosas simplemente no funcionaban. Lo intentamos una, dos y tres veces. Nada funcionó y al contrario, buscábamos la forma de no hacerlo. Pensamos que las cosas podrían seguir, pero la verdad es que todo fue un caos. Incluso recurrimos a la ayuda de un terapeuta y ahí fue donde comprobamos que nuestra unión era más bien una hermandad y no tanto amor de pareja.

Ahora seguimos con esa increíble amistad y claro, la intimidad es algo que no nos unirá nunca más.

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