Regla de vida: nunca te enfoques en complacer a los demás, antes que a ti misma

La forma en que fuimos educadas nos indica que debemos estar pendientes de las necesidades de los demás. Si somos agradables, lograremos complacer a todos para que se mantengan contentos. Bueno, eso es lo que pensamos, pero la realidad es que con el paso del tiempo esa actitud se vuelve agotadora. Lo mejor es dejar de complacer a los demás, pues al final, aunque hagas el mayor esfuerzo, siempre habrá alguien que no esté conforme con eso.

Complacer a los demás es algo que hacemos porque es reconfortante

Aunque no lo creas, el pretender complacer a todos es parte de la naturaleza humana. Aporta una sensación reconfortante por la aprobación que recibimos de los demás. Si crecemos con esa idea, tenemos el deseo de agradarle a otros. Por ejemplo: los padres, los maestros, los jefes, tus amigos o tu pareja. Es importante dejar en claro una cosa: causar buena impresión y querer complacer a otros, no es lo mismo. La impresión es cómo quieres que los demás te perciban, siendo genuina siempre. Complacer consiste en hacer cosas que a veces no son buenas para ti con tal de hacer sentir bien a otros, sin importar si no son buenas para ti.

Enseñanza de la sociedad

“Tienes que…” Eso implica: saludar a todo mundo porque es un gesto amable, soportar aunque te estén atacando, atender a quien se ponga enfrente. El empoderamiento comienza con la confianza en ti misma, después de abrazarte a ti te aseguro que no volverás a ser la chica complaciente nunca más. Al principio puede ser complicado dejar de complacer a los demás, pero con algunos consejitos que debes practicar día con día, las cosas pueden cambiar para ti en tu vida.

Aprende a decir “no”

Decirle que no a las demás personas es completamente liberador. Con el tiempo, comprendí que la verdadera libertad está en no hacer lo que no deseas. Cuando eres capaz de decirle que no a las cosas y las personas que te incomodan, te quitas esa cadena de complacencia ante los demás. Hoy, me apetece decirle que no a las personas cuando estoy harta o no quiero hacer lo que me piden. Da lo mismo si la persona que te lo pide es tu jefe, tu madre o tu pareja. Hay que tomar la decisión de lo que quieres y no hacer. Que no te afecte si se enojan, pues finalmente debes tener presente que NADIE puede obligarte jamás.

No le temas a la soledad

Hay que reconocer que durante años nos han hablado muy mal de la soledad y de la soltería. Si dices que eres una mujer soltera, la gente te ve feo o raro. Cómo le vas a hacer para salir adelante sin el apoyo de un hombre. Así de arcaícos son algunos pensamientos. Aprende a dejarlos de lado, pues la soledad no tiene nada que ver con ese monstruo del que te han hablado. Es todo lo contrario. Si aprendes a estar contigo en soledad, tienes todo de tu lado. Te conoces más, descubres nuevas cosas y créeme, la libertad es tan gratificante que la disfrutarás al máximo.

La realidad es que no puedes complacer a los demás

Cada persona busca cosas diferentes y querer complacer a todos te hará perder la cabeza. Mejor enfócate en ser fiel a ti misma y ver por tu propio bienestar. Cuando no quieras hacer algo, no tengas miedo a decir “no”. De lo contrario, terminarás haciendo muchas cosas que no quieres, sólo por pretender quedar bien.

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