Razones por las que amo ser una mujer desordenada, ¡ups!

Desde niña mis padres intentaron inculcarme el orden. Sin embargo, a mis 28 años, sé que eso no se me da y la verdad no es algo que me cause conflicto. Por más que las personas a mi alrededor me hagan burla al respecto, la verdad es que amo ser una mujer desordenada.

Solo yo sé dónde encontrar las cosas

En realidad, mis pertenencias están organizadas de una forma diferente a la que las demás personas están acostumbradas. Solo yo sé dónde encontrar mis cosas y no me gusta que nadie se meta con el orden de mi desorden. Finalmente, nada de lo que se ve desordenado a la vista de los demás lo está. Sin embargo, esto no significa que mi cuarto esté sucio o con polvo en las repisas. Mi desorden reside en tener todo lo que me hace sentir cómoda a la mano. Lo cual no es muy bien visto por los demás. No obstante, a mí me funciona y eso es lo que cuenta.

 Me hace más creativa aunque digan lo contrario

Cuando trabajo, tener a la mano lo necesario para distraerme, algo para comer o tomar agua es indispensable. Esto mantiene mi flujo de trabajo y me hace levantarme menos veces. Además, centra mi mente sintiendo que tengo cerca todo lo que necesito. Para mí, una planta al lado, junto con mis lápices de colores, una libreta y muchas más cosas me hace el día. Tener muchas cosas en mi campo visual me deja entrar en flujo, aunque los demás piensen lo contrario.

No me gusta vivir en un lugar donde todo tenga un lugar específico

La verdad es que no soy amante de las reglas. Es cierto que tengo cosas que suelo dejar en el mismo lugar por comodidad, como las llaves del coche y cosas por el estilo. Sin embargo, odio estar en un lugar donde los adornos, la alfombra y los objetos tienen un lugar del que no se mueven nunca. Soy una chica que pinta su cuarto unas cuatro veces al año. Cambio el orden de los muebles cada cuatro o cinco meses y suelo comprar cosas para que el lugar donde estoy rejuvenezca y se sienta diferente.

En mi cama siempre hay objetos diferentes

Si hay algo que amo de ser desordenada es que encuentro la comodidad de mi cuarto a mi manera. En mi cama suele estar siempre mi gato, pero esa es otra historia. Suelo colocar cobijas sin doblar, almohadas sin orden y algunos peluches. Nada está en el mismo lugar siempre y eso me reconforta. Me hace sentir que los días pasan de forma diferente.

Cuando mi desorden se vuelve molesto

Claro que hay ocasiones en que mi desorden es algo molesto. Es entonces cuando me doy cuenta de que tengo demasiadas cosas acumuladas. Entonces es tiempo de quitar y reconstruir. A veces me doy el tiempo de organizar las cosas de la forma en la que más me sirven. En muchas ocasiones mi pareja, mis padres o mis amigas me han dicho que la forma de organizar mis cosas no tiene sentido. No obstante, pienso que mientras a mí me funcione, es más que suficiente.

Finalmente, si algo me encanta de ser una mujer desordenada es que suelo encontrar muchas sorpresas en aquellas raras ocasiones cuando decido limpiar mi habitación. Ser desordenada no es tan malo como parece, en realidad para mí es una forma mucho más flexible de vivir todos los días.

Este video te puede gustar