Rasgos de las personas inmaduras emocionalmente, ¿las tiene tu pareja?

Bien dicen que la madurez no va de la mano con la edad. Es sorprendente ver que algunos niños son maduros, pero es aún más sorprenderte toparse con hombres que está por llegar al tercer piso que no lo son. Las personas inmaduras tienen ciertos rasgos en común que puedes detectar a través de sus comportamientos. Si deseas saber si tu pareja es inmadura emocionalmente, sólo termina de leer y saca tus conclusiones.

Pero, ¿qué es ser maduro?

Las personas maduras son aquellas que aceptan las consecuencias de sus actos, son responsables. Ser tolerante y reaccionar lógicamente son rasgos característicos de la madurez emocional. Ser maduro también es tener un pensamiento crítico, aceptar críticas y darlas educadamente. En resumen, la manera en la que alguien actúa ante las diferentes situaciones de la vida determina su madurez.

Y alguien inmaduro es… ¡egocéntrico!

Las personas inmaduras emocionalmente no entienden y aceptan que el mundo no gira en torno a ellas. Esto se debe a que les da miedo salir al mundo real y enfrentarse a todo lo que pueda pasar. Sin embargo, madurar significa ser consciente de quién es uno como persona. Significa perder miedos y aventurarse. Y la mayor aventura es conocerse a sí misma.

Irresponsable e indeciso

Quienes son inmaduros suelen vivir de pretextos y conformarse con “pasar el rato”, ya que así se mantienen alejados de las responsabilidades. En el fondo, saben que tienen obligaciones que asumir, pero prefieren evadirlas para no perder “libertad”. También son conscientes de que asumir responsabilidades los llevará a tomar decisiones, de las cuales huyen porque tienen miedo de fallar y de no saber qué hacer.

Dependiente

La dependencia es la zona de confort de las personas inmaduras. ¿Por qué? Porque les cuesta hacer las cosas por sí solas. Y no es que sean incapaces, sino que no se creen capaces. De hecho, por eso llegan a ver a ciertas personas como un medio para lograr algo.  Y aunque suene triste, permanecen con algunas personas porque las necesitan, no porque las quieren. Quienes son inmaduros tampoco entienden que la autonomía es la única manera de establecer relaciones basadas en la libertad.

Se le dificulta asumir compromisos

Las personas inmaduras saben que un compromiso requiere de arduo trabajo y enfoque, lo cual les genera ansiedad porque no quieren “atarse”. Tienen miedo de los “obstáculos” que pueden presentarse, ya que no son personas acostumbradas a tomar decisiones por su cuenta (como lo mencionamos arriba). Pero con el proceso de maduración se va comprendiendo que es necesario hacer “sacrificios” para alcanzar los logros. También se aprende que perseguir metas, o empezar una relación, no son sinónimos de perder libertad, sino una condición para proyectarse mejor y a largo plazo.

No acepta sus errores

Finalmente, a las personas inmaduras no les gusta aceptar que cometieron un error, ya que así no le hacen frente a las consecuencias. De hecho, suelen culpar a otras personas por sus errores. Por el contrario, madurar es entender que cada quien es responsable de lo que hace y deja de hacer. Y aprender de los errores es la única manera de obtener aprendizaje.

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