Querido hijo, perdóname por fallarte como mamá…

Como cualquier mamá, muchas veces me siento mal por la forma en que actúo con mi hijo. Observo a otras mamás que mantienen la calma hasta el último momento y me pregunto cómo le hacen. Yo por más que quiero, debo reconocer que me salgo de mis casillas. Sin embargo, quiero que algo sepa mi querido hijo…

Me esfuerzo día con día

A veces siento que no soy la mamá que mereces, pues todos los días cometo errores. Soy un ser humano, grito y me desespero (a veces muy fácil). Se me olvida que eres un niño normal, que hace ruido y busca jugar en todo momento. Algunas veces quedo anonadada ante los cuestionamientos que me haces y me perturba no poder responderte de la manera más simple. Qué puedo responder si me preguntas: “¿Por qué el cielo es azul y las nubes blancas?, ¿cómo es que existen las nubes y por qué tienen esa forma? En verdad me queda claro que las mejores preguntas siempre vendrán de los más pequeños, pues su imaginación está intacta.

¡Help me!

Debo aceptar que a veces busco la salida fácil y te dejo frente al televisor o al móvil un buen rato. Así tengo un tiempo para mí, aunque no haga nada. Sin embargo, después, cuando no te tengo cerca me arrepiento de no aprovechar al máximo cada momento que tengo contigo. Lo que más disfruto es ver tu hermosa y enorme sonrisa. También me encantan tus ojos pizpiretos cada vez que has descubierto algo nuevo. La preocupación que me invade por pensar en tu bienestar y tu futuro hacen que me olvide de jugar y disfrutar del presente contigo. No lo hago adrede, solo quiero lo mejor para ti.

Eres lo mejor que me ha pasado

En algunas ocasiones me olvido de decirte lo orgullosa que me siento de ti y de que estés en mi vida. Hay mujeres que darían todo con tal de tener un hijo. Yo lo tengo y a veces olvido agradecer por eso. Doy por hecho que lo sabes porque te doy un beso o un fuerte abrazo. Sin embargo, a cualquier ser humano nos gusta escuchar palabras de aliento o amor. A pesar de todas mis fallas, de mis tropiezos y mis errores, de algo estoy segura: tú eres la luz que guía mi camino. Por ti, cada día me esmero por dar lo mejor de mí. Eres quien le da un sentido diferente a cada esfuerzo que hago, me llenas de orgullo. Le das color a mi vida y sé que nada ni nadie podrá iluminar y colorearme de la forma que tú lo haces.

No soy perfecta

No quiero que tengas en tu mente la idea de que porque soy mamá debo ser perfecta. Eso es un error, pues ninguna mamá lo es. Somos seres humanos que también nos enojamos, nos frustramos o sentimos miedo. El hecho de ser adultas no significa que no sintamos nada. Al contrario, sentimos todo en una magnitud diferente, porque ahora no pensamos solo en nosotras, sino en nosotras con nuestros hijos ante el mundo. Toma todo lo bueno que pueda ofrecerte, y de cada tropiezo que yo dé saca un aprendizaje. Así irás forjando tu propio camino, sostenido con las bases que yo pueda brindarte. Solo no olvides amarte y aceptarte con todo lo bueno y malo que te forma. Sé consciente de que cometerás errores, pero eso no significa que seas malo. Estás en constante aprendizaje y mientras yo pueda seguirte guiando, estaré ahí para apoyarte en lo bueno y en lo malo.

No olvides que estoy orgullosa y el mejor regalo que pudo darme la vida eres TÚ, mi querido hijo. Te ama, mamá.

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