Quejas comunes que pueden acabar con tu relación

Las quejas son el principal enemigo de cualquier relación, en especial de la de pareja. No me mal entiendas, es obvio que hay cosas que necesitan ser dichas y resueltas. Sin embargo, para todo hay tiempo y forma, de esa manera sí resolvemos los conflictos. Desafortunadamente, a veces parece que sólo nos gusta pelear por pelear.

“No quieres cambiar”

Para empezar se supone que si amas a una persona no quieres que cambie su forma de ser. En este sentido tal vez quieres que mejore en ciertos aspectos. Es porque sabes que tal vez desperdicia su potencial o no está poniendo suficiente énfasis en algunas cosas. Así mismo le pides a tu pareja que cambie conductas o acciones que hacen peligrar su relación.

“Ya no te gusto, ¿verdad?”

En verdad esta es de las queja que menos sentido tienen porque reflejan nuestra inseguridad. Es obvio que a tu pareja le gustas tanto física como emocionalmente. Sin embargo, no por ello te lo dirá cada cinco segundos, ni tú a él. Por eso es mejor que ambos trabajen por separado en sus inseguridades, de lo contrario traerán problemas innecesarios a su relación.

“¿Por qué no haces lo que te dije?”

Yo sé que todos le hemos pedido una o dos cosas a nuestra pareja, pero también debemos entender que no podemos exigir. Sobre todo cuando se trata de favores, ambos deben ser cuidadosos y entender que el otro no tiene por qué hacer nuestras cosas. Por tanto, si alguna vez llega a fallarte, primero escucha lo qué pasó y después busquen la forma de resolverlo.

“No tienes tiempo para nosotros”

En verdad necesitamos comprender que ambos somos personas independientes. Ciertamente compartimos muchos espacios y actividades, pero no tiene que ser así siempre. Ambos necesitan espacios de recreación, salir con amigos o solos. Durante estos momentos pueden entretenerse y hacer las actividades que los hacen ser quiénes son.

“Ya no te arreglas para mí”

Muchas personas al inicio de su relación se esmeran mucho en su arreglo personal. Además, muestran una actitud positiva, amable y dispuesta. Sin embargo, cuando ya hay confianza, ambos comienzan a perder esas cualidades. Por tanto, uno resiente el cambio y comienza a cuestionarse si realmente lo quiere o por lo menos aprecia.

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