Qué onda con esas personas crueles que creen que son buenas personas

Es un hecho que todos tenemos virtudes y también defectos. Lo importante sería reconocer cuando hacemos algo malo, para así poder trabajar en ello y ser mejores cada día. Sin embargo, hay quienes se creen buenas personas, pero en realidad son todo lo contrario. Esas personas son crueles, pero no lo saben o no lo asumen y piensan que sus comportamientos son normales. El problema es que su actitud puede afectar a quienes le rodean, pues actúa sin medir consecuencias de sus acciones y además, justifica de bueno todo lo que hace. 

Autoconocimiento

Es una de las cosas más importantes que debemos tener en cuenta para conocer nuestras debilidades y fortalezas. Eso nos ayuda a definir qué queremos explotar a nuestro favor en la vida. A la larga, eso influye y nos da las herramientas necesarias para interactuar con los demás. Sin embargo, muchas veces, tanto las virtudes como los defectos son imperceptibles para la persona que los posee.

Sentimiento de superioridad

Las personas crueles muestran superioridad ante las personas que notan débiles o indefensas. Muestran crueldad y superioridad, se sienten más y buscan tener el poder y el control. Quieren que sólo se haga lo que ellos dicen. Lo curioso, es que estas personas aseguran que su conducta tiene un por qué. Aseguran que le están haciendo un favor a quienes se cruzan en su camino. Son excelentes rompiendo ilusiones, desmotivando a las personas, llenan a la gente de desesperanza y no les importa cuánto hieran o lastimen.

Vínculo afectivo muy fuerte

Por desgracia, las personas más afectadas en toda esta situación, son quienes tienen mucha cercanía con las personas crueles. Las personas crueles se hacen pasar por buenas personas y siempre terminan haciendo que sus víctimas se sientan como victimarios con ellos. De esta manera se libran fácilmente de su culpa o responsabilidad de lo que suceda. 

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