Qué hacer si sientes que tu pareja se está alejando

Es algo que se siente… No es que tu pareja haya dejado de hablarte o esté dejándote fuera de todos los planes. Algo está pasando y no tienes idea de porqué, pero lo sientes lejos, algo frío e indiferente. ¿Cómo saber que no estás exagerando o que es solo tu imaginación la que está llevándote a sentir esto? Llegué a sentir una gran desesperación por saber si solo era yo la que sentía el alejamiento. Por supuesto, acabé hartando a mi pareja con mi constante inseguridad. Después de algunas semanas de sufrimiento, por fin pudimos resolver la situación, aunque no fue nada sencillo. Así que pretendo que esta experiencia te sea de utilidad si estás pasando por lo mismo.

¿Cómo saber que no solo eres tú?

En toda relación hay altibajos, eso lo sabemos. Estos lapsos de alejamiento son normales en cualquier relación, y si esta es estable, suelen ser cortos. ¿Qué haces cuando tú eres la única que ve al monstruo en el armario? Comencé a sentir que mi novio se alejaba de mí de muchas formas. Lo primero que noté fue su silencio en situaciones cotidianas y sencillas, como la típica cena sin cruzar palabra. Después, fue la distancia física entre nosotros. Se acabaron los mimos espontáneos y quedaron esos besos secos de despedida que todos somos tan propensos a dar hasta a la tía insoportable. Para mí era claro que algo pasaba.

Entonces decidí asumir en vez de preguntar

Me daba mucho miedo sacar al monstruo del clóset y ponerlo sobre la mesa. En ese momento mi peor miedo era saber que él ya no me quería. Así que decidí a acercarme más a mi pareja y sin quererlo comencé a ser demasiado empalagosa, demandante y hasta fastidiosa, he de confesar. Buscaba ser detallista y amorosa, a lo que mi pareja respondía de muy mala gana con silencios largos y una actitud a la defensiva. La situación fue de mal en peor: entre más intentaba acercarme, él se alejaba mucho, pero mucho más.

Entonces exploté

Comencé a sentirme una víctima en mi relación. No podía entender porqué si yo me portaba tan bien, él se comportaba tan feo conmigo. Entonces un día, en la reunión de unos amigos en común, el licor hizo efecto, y cómo podrás imaginar solo bastó poner un pie en la casa para que la tormenta iniciara. Después de muchos reclamos y lloriqueos, cada quien se fue a dormir por su lado y pasamos una semana entera aplicándonos la ley del hielo. Por supuesto que corrí con mi mejor amiga para contarle lo que había pasado y, afortunadamente, en vez de un consuelo obtuve un regaño que nunca voy a olvidar.

La comunicación es indispensable

Algo que amo de mi mejor amiga es que no tiene miedo de herir mis sentimientos cuando estoy haciendo las cosas mal. Así que en vez de portarse condescendiente conmigo, me acusó de no haber hablado en el momento adecuado con mi pareja y de averiguar qué pasaba por su cabeza. Tuvimos una larga discusión en la que mi miedo era el que hablaba. Me enojé con ella por unas horas, hasta que por fin el temor dejó de escuchar y mi cerebro empezó a procesar la situación. No es fácil entablar una conversación cuando hay miedo detrás; sin embargo, como seres humanos todos los días tenemos que enfrentarnos al miedo, así que puse manos a la obra.

Hablé con mi pareja

Cambié de actitud y procuré expresarle a mi pareja, sin reproches ni reclamos, cómo me sentía en ese momento y las situaciones que me llevaron a  pensar que algo ocurría. Tuvimos una larga charla que me hizo notar que él necesitaba algo de espacio porque yo estaba asfixiándolo. Al final, él solo estaba pasando por un momento de introspección y necesitaba distancia. Olvidé por completo que somos seres individuales y eso sucede muy seguido en las relaciones de años. Pasas todos los días durmiendo y despertando con la misma persona, realizando rutinas sin notar que antes de ser pareja son seres individuales. Parte de crecer en una relación es comprender que no todo el tiempo son un combo, a veces se necesita la soledad y volver a tomar el camino.

¿Qué hacer entonces?

Esta experiencia dejó tras de sí un montón de aprendizajes que valieron la pena:

  • Una pareja sana no está pegada todo el tiempo. Es sano que cada quien salga con sus amigos, realice sus actividades y, sobre todo, que se dé espacio.
  • Hablar por Whats todo el tiempo puede ser un veneno para la relación. Que de algo sirva la distancia del trabajo y de las demás actividades.
  • No asumas o supongas. Siempre es buena idea preguntarle directamente a tu pareja qué le sucede y ser paciente. No todos tenemos la capacidad emocional de transmitir lo que sentimos, mucho menos los varones.

Quizás suene muy suave la experiencia por la que pasé, pero en realidad en ese momento yo me encontraba sumida en la ansiedad y en la desesperación. Espero que no decidas hablar hasta el último momento, sé valiente. Tal vez las cosas no sean tan graves como tú piensas, y si son peores, por lo menos será un paso para cerrar una puerta y superar esa situación.

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