¿Por qué es tan difícil decir no?

¿Te ha pasado que no sabes cómo negarte a hacer cosas que realmente no quieres? Por ejemplo, cuando tus amigos quieren ir a comer a ese restaurante que no te gusta; cuando tu jefe te pide que te encargues de ese proyecto tú sola; incluso cuando tu pareja comienza a ponerse romántica y tú no tienes muchas ganas. ¿Por qué a algunas personas nos cuesta decir no? Aquí vamos a resolver esa duda.

¿Por qué es tan difícil decir no?

No negarnos a situaciones que no queremos o nos ponen incómodas es un problema más común de lo que crees. Y aunque parece muy sencillo pronunciar una simple palabra, la verdad es que el asunto va más allá de lo que imaginas. Las razones más comunes para evitar una respuesta negativa son:

  • Miedo a lo que otros piensen. Pertenecer a un grupo social es, para la mayoría de nosotros, algo necesario. No solamente por lo social en sí, sino que es parte de un proceso evolutivo que podría garantizar nuestra supervivencia; sin embargo, estar pendiente de lo que los demás piensan de ti solo te involucrará en situaciones incómodas.
  • Poner “tu responsabilidad” por encima de todo. Saca de tu cabeza la idea de que todo debe salir bien y que eres responsable de los demás. Hacerte cargo de cosas que no te corresponden termina por frustrarte y estresarte sobremanera.
  • Sentimiento de culpa. No es necesario cumplir siempre con las expectativas que los demás tienen de ti. A veces estas son demasiado altas y difíciles de alcanzar. Sé fiel a ti misma y no permitas que otras personas definan lo que es mejor para ti.

¿Cómo puedo mejorar?

  • Examina tus pensamientos. Cuando te propongan hacer algo, piensa muy bien lo que te genera esa idea. Si tus sentimientos son negativos, evita realizarlo.
  • Identifica las situaciones que te generan incomodidad. Nadie te conoce más que tú misma. Sabes qué te gusta, qué te disgusta y qué te atemoriza; sabes también cuando estás de ánimo para hacer algo o no. Piensa en tus experiencias previas y decide lo mejor para ti con base en ellas.
  • Analiza las intenciones de los demás. No es lo mismo que tu mamá te haga una propuesta, a que la misma propuesta la haga un desconocido en la calle, ¿cierto? Observa a las personas y trata de detectar cuál es su intención al pedirte que hagas algo. Si no confías, difícilmente te sentirás cómoda, por lo que será mejor decir no.
  • Aprende a ser diplomática y asertiva. Una negativa no tiene por qué ser agresiva o provocar conflictos. Si aprendes a responder diplomáticamente, explicando de manera sencilla, clara y veraz lo que sientes, decir no será más fácil. Además, estas cualidades te podrían funcionar en otros aspectos de tu vida y abrirte muchas puertas.

Y no lo olvides: ¡lo más importante siempre serás tú! Aprende a poner los límites necesarios con todas las personas y situaciones que te rodean y olvídate de los problemas.

 

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