¿Por qué algunos piensan que tener un título de formalidad es necesario para ser feliz?

Creo que la situación en la que se encuentra la sociedad en la actualidad es un tanto complicada. Por un lado se ven muchas parejas de personas de aproximadamente 50 años que terminan su relación amorosa por engaño o porque “se acabó el amor”. Otros, muchos jóvenes de no más de 22 años, se convierten en padres. Los que tienen entre 25 y 35 años han optado por viajar o hacer otras cosas en lugar de formar una familia. Pocos son los que siguen tomando en serio una relación. Si la buscan, es para tener un título de formalidad para poder tomar eso en serio. Lo que no entiendo es ¿por qué?

Falta de esperanza

En lo personal, creo que las relaciones ya no prosperan por el modelo que tenemos de ejemplo. Vemos que nuestros padres sufren infidelidad o indiferencia. Eso hace que la relación que creíamos perfecta se venga abajo en menos de lo que imaginábamos. Por consiguiente, al ver el sufrimiento, preferimos ya no tomar en serio a las personas para evitar pasar por eso en algún momento. Sin embargo, en el corazón no se manda y muchas veces, cuando menos lo pensamos, las cosas surgen, se dan. De pronto ya sentimos las mariposas en el estómago, la emoción de saber de esa persona y mucha cosa bonita.

Las cosas se salen de control

Muchos dicen que deciden de quién enamorarse y de quién no. La verdad me da risa cada vez que escucho eso, pues creo que es algo que surge de manera involuntaria. No vas por la vida seleccionando personas y haciendo listas de quién sí y quién no puede ser candidato. Simplemente sucede, y casi siempre es de quien menos lo esperas. Lo impresionante es que actualmente hay  jóvenes de cierta edad que parece que huyen por completo del amor y del compromiso. Mientras unos pocos aún tienen la ilusión y esperanza de casarse y formar una familia, son más los que buscan lo contrario. Cada vez hay más hombres y mujeres que se preparan más hasta obtener una maestría o doctorado con tal de salir a otros “aires”. Ya no quieren quedarse en el mismo lugar de siempre ni con la misma gente. Buscan nuevas oportunidades para crecer y ser felices, pero de modo que una pareja no está incluida en los planes.

Sola pero acompañada

En lo personal, creo que tener un título de formalidad no le da más o menos validez a una relación. Creo que lo más importante es estar en armonía contigo y con la otra persona para que te sientas pleno y feliz. El problema es que para muchos, si no te sienten “SUYA” es como si no valiera. Hace algunos meses conocí a un chico que, debo reconocer, era muy lindo y atento conmigo. La pasábamos muy bien, platicábamos mucho y de todo. No importaba si eran temas serios o tonterías. Salíamos al cine o a comer y todo era diversión. Cuando salíamos, jamás pensé en llegar más allá de darme unos besos con él. Yo no buscaba nada formal, ni siquiera una relación. Me sentía feliz con él, estando los dos en la misma sintonía. Eso era lo mejor, o al menos así lo veía yo.

Después de unos meses, me pidió que empezáramos a andar. Tontamente acepté, sin saber que todo lo maravilloso que había entre nosotros se iría por la borda. Como creí que era un chico super cool, creí que las cosas podían seguir así. ¡Qué va! Al principio, ya siendo novios, todo era lindo y de color rosa, hasta que él empezó a “intensear” de una manera que me dio horror. Cada vez quería absorberme más. Si no le contestaba de inmediato hacía drama, si le contestaba de un modo u otro, también hacía drama. Todo era excusa para que él sintiera que podía reclamarme.

Título de formalidad

Tal vez él pensó que al tener un “título de formalidad” podía tener derecho sobre mí. ¡Qué equivocado estaba, pues jamás sería así! Además, creo que en vez de seguir pasándola super bien, me fue ahuyentando con todas sus actitudes y comentarios. También ya soñaba con casarse conmigo y tener hijos. ¡WTF! La pasáramos a gusto y todo era muy lindo, pero jamás le di pie para que pensara algo así. De hecho, desde un principio dejamos en claro las cosas para que así supiéramos si aceptábamos o no. Yo le dije que me sentía muy a gusto con él, pero no creía necesario que tuviéramos un título de formalidad para poder ser y demostrar nuestra felicidad. Sin embargo, él estaba seguro que el título era indispensable; si no, ¡qué chiste tenía estar con alguien sin un título! Por ende y por algunas otras razones, decidí alejarme de ese chico que me presionó demasiado a darle algo que estaba más que claro, jamás iba a dar.

Ahora sé que tal vez me cueste trabajo encontrar a alguien con quien pasarla bien, sin la necesidad de decir “es mi novio” o “mi amigo con derechos”. Creo que podemos ser felices con quien queramos sin necesidad de darle un nombre a la relación.

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