Pedir perdón: ¿cómo dejar de disculparse por todo?

Pedir perdón no es malo, pero hay que saber en qué momento hacerlo. Sobre todo, reconocer que una palabra no solo es eso, también se acompaña de acciones y de sentimientos sinceros. No se puede ir por la vida pidiendo perdón por todo y por nada. Tenemos la idea errónea de que esta palabra sanará heridas a otros que hemos cometido, pero si no es totalmente sincera ¡su poder jamás será real!

Comienza por ti

A veces, nos enfocamos tanto en pedir perdón a otros, cuando el perdón debe ser hacia nosotras mismas. Las malas palabras, exigencias, desprecios, negatividad y más son aspectos que criticamos en nosotros y no nos damos cuenta de que nos causamos un grave daño. Pídete (y otórgate) perdón cuando te hables feo o te critiques. Mejor trabaja en ello para que no te conviertas en una persona cruel. No es malo disculparse, pero primero empieza por ti. Analízate y piensa si has sido lo suficiente buena contigo.

¿Por qué pido perdón?

Para empezar, pedir perdón no es una acción que siempre se hace. Es más, muchas personas sufren por no poder hacerlo. A veces por orgullo, dolor o miedo. El perdón es tan necesario para liberar y soltar personas o situaciones. En ciertas ocasiones, no trabajamos en nosotros y pedimos disculpas constantemente sin saber por qué. ¿Sabes por qué pides perdón? No está mal, pero hazlo cuando sea necesario y lo necesites. Sobre todo, no permitas que un sentimiento negativo te impida hacerlo.

No quieras solucionar todo con el perdón

Recurrir a un perdón siempre que hacemos algo malo ya no es sincero pues recurrimos a este con tal de solucionar el problema. No temas a disculparte pero reconoce el motivo. Presta atención a tus palabras y acciones. Quizá no estás haciendo algo mal, pero los demás te manipulan o viceversa. Antes de disculparte piensa por qué lo haces y dilo cuando realmente estés arrepentida por lo cometido o dicho.

¿Te cuesta trabajo pedir perdón? Cuéntanos.

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