Pasé tanto tiempo en una relación, que me perdí a mí misma

Me perdí a mí misma… A todas nos ha pasado, ¿o no?  Comencé mi relación cuando yo tenía 17 años y terminó a mis 23. Puede sonar sin sentido lo que estoy por decir, pero creo que si tengo hijos, procuraría advertirles que tener una relación tan seria a esa edad no es siempre de lo mejor. Mucho menos cuando aún no sabes cómo mantener un equilibrio interno. Además, porque es una época en la que aún no te has encontrado a ti misma del todo.

En este tiempo tergiversé la idea que tenía de mí

El problema fue que comencé esta relación sin saber bien quién era yo. Y ¿quién lo sabe? Sé que la mayoría de las personas pasan años encontrándose a sí mismas. No es que un día te despiertes conociendo todo de ti, porque cambiamos a diario. Sin embargo, para mí entrar a una relación tan seria me cambio la visión de absolutamente todo. Sin querer, me convertí en una mujer más responsable, pero también en una chica muy perdida internamente.

Cambié la forma en la que veía la vida

Así que mientras mis amigas salían de fiesta y conocían a quién sabe cuántos chicos. Yo pasé siete años en una relación que me enseñó a ser más tranquila, centrada y dedicada a ciertas cosas, como la escuela. Al mismo tiempo, me quitó parte de la personalidad que solía tener. Me perdí a mí misma, por lo menos a la chica divertida y creativa que solía ser. En estos años yo no logré un buen equilibrio, no le echo la culpa para nada a mi pareja de entonces. Reconozco que fui yo quien se colgó el letrero de futura esposa en proceso. Así dejé de bailar en las fiestas, dejé de vestirme sexy, salía con mis amigas solo una vez al mes, pocas veces salía a bares o antros, etc.

Me convertí en la mujer más gris

 

O al menos así es como me sentía. Mi relación fue buena, mi ex novio es un buen chico que me enseño un montón de cosas que le agradeceré el resto de mi vida. El grave problema de esa relación fue que pase mucho más tiempo preocupada por hacer que la misma floreciera. Además no dediqué tiempo a encontrarme a mí misma. Durante los últimos tres años de mi relación esta fue de mal en peor. Muchas veces me vi en el espejo demacrada, sin creatividad, con sueños que sabía no se realizarían. Era una mujer sin color ni vida.

Ver las cosas en pareja

Cuando estás enamorada o tienes una pareja estable es normal que las cosas comiencen a girar en torno a la relación. Sin embargo, tener una relación a los 20 es enteramente diferente que a los 30. Mientras estaba en esa relación comencé a desapegarme de mis sueños uno por uno. Olvidé el sueño de ir como soltera al extranjero y viajar de mochilera unos meses, vivir en París una temporada, ver el Taj Mahal con mi mejor amiga. Me apegué tanto a mi relación, que mis planes como ser humano durante esos años pasaban a segundo plano. En los últimos años, mis sueños parecían solo una ilusión de esas que nunca se iban a realizar.

Vivía bien, pero a medias

En los últimos años el crecimiento de mi pareja y el mío comenzaron a bifurcarse. Yo hice todo lo humanamente posible para mantener el equilibrio entre ambos, pero no funcionó. Ciertamente no era mi trabajo mantener el equilibrio, pero eso lo entendí mucho tiempo después. Me perdí a mí misma y no solo eso, me sentía cada vez más frustrada cada día durante el último año de la relación. Teníamos días buenos y muchos más días malos. En esa época soñaba todos los días con una vida diferente, pero no me atrevía a decirlo. Hasta que lo inevitable pasó: la relación se acabó y comencé de cero.

Respiré

Sonará de lo más horrible, pero el alivio que sentí ese día fue liberador. Lloré mucho, pero gracias a Dios tuve un duelo muy dulce. Dejé que mi compañero de tantos años siguiera con su vida y yo con la mía. Al principio fue muy confuso, pero conforme pasaron los meses comencé a buscar nuevos retos. Hoy, dos años después de mi ruptura amorosa, puedo decirte que he aprendido a ver por mí misma. Reconstruirme después de tantos años perdida no fue nada sencillo. Pasé como fantasma el primer año después de mi ruptura, sin saber qué hacer o a dónde ir. El día de hoy muchas cosas han cambiado; incluso ya he comprado mi boleto de ida sin regreso al extranjero.

Así que no te preocupes, si te sientes perdida en ciertos momentos o después de una ruptura. Sé consciente de que la única persona que puede cambiar su destino eres tú misma. No digo que ver por tu relación sea malo, solo creo que siempre debes ponerte primero, sobre todo si aún no has experimentado cosas que quieres vivir. Hoy no imagino peor tortura que pasar otros tres años de mi vida poniendo a mi relación por delante y no a mis sueños.

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