Qué pasa si tu bebé no es niño ni niña al nacer

¡Ha llegado el día! Llevas más de ocho meses con tu bebé en tu panza y ha llegado el momento de que nazca. Ningún parto es completamente fácil, pero tú lo superaste como una campeona y ahora tu bebé está en tus brazos. Normalmente las primeras palabras que reciben a un bebé en el mundo son: “Felicidades, es un …” ¿Un niño? ¿Una niña? ¿Te imaginas que el médico llegara a explicarte que en realidad tu bebé no es ni niño ni niña?

 El estigma

Este tema está tan estigmatizado que ni siquiera se tienen estadísticas precisas de cuántas personas nacen siendo intersexuales. Y es que a la mayoría nos criaron con la idea de que las personas nacen hombres o mujeres. Incluso en esta época en que hay más aceptación, tenemos claro en la mente que una lesbiana es una mujer que se siente atraída por mujeres. Claro como el agua, ¿no? ¿Y si llega alguien que no es ni niño ni niña? Definitivamente no estamos preparados para lidiar con la situación.

La intersexualidad tiene un trasfondo orgánico. Es decir, que esta condición se refleja en los órganos de tu cuerpo y tus hormonas mientras que no existe la glándula de la homosexualidad o de la transexualidad. El Diario Americano de Biología Humana estima que 1.7 por ciento de la población nace con algún tipo de rasgo intersexual, así que esto afecta a millones de personas y a sus padres a la hora de decidir cómo criarlos.

¿Qué se hace actualmente cuando nace un bebé intersexual?

Lamentablemente, la ignorancia reina alrededor de este tema, así que los padres que lo enfrentan tienen poca ayuda. En la gran mayoría de los casos, el doctor le pide a los padres tomar una decisión: permitir que su hijo crezca “diferente” o realizar un procedimiento quirúrgico que adapte a su bebé al género que ellos decidan. Lo que no te dicen es que esta decisión es permanente y puede causarle verdadero conflicto físico y psicológico al crecer.

El cuerpo es sabio y los niños, preadolescentes y adolescentes sienten perfecto cuando algo no embona completamente en ellos. Evidentemente los padres no lo hacen con mala intención; sin embargo, deben saber que corren grandes riesgos. La cirugía cambia la apariencia pero no el desarrollo hormonal y este se hace evidente hasta la adolescencia. Así que no es muy buena idea decidirlo con un bebé.

¿Qué deberíamos estar haciendo?

Lo primero que necesitamos es generar discusión e investigación alrededor del tema. ¿Cómo puede un médico ofrecer consejos a los padres si la medicina misma no ha procurado entender el funcionamiento ni las necesidades de una persona intersexual? Después, la sociedad necesita comenzar a legislar alrededor del tema.

En los últimos cinco años, Malta y Argentina han aprobado leyes que prohíben a los doctores realizar cualquier intervención quirúrgica irreversible que tenga como fin definir el género de un menor de edad. La propuesta es que esa decisión la tomen ellos cuando sean lo suficientemente maduros. Y es que esta práctica no se trata de criar homosexuales o heterosexuales. Más bien permite ver hormonalmente qué predomina en tu hijo y ver cómo es su carácter antes de tomar una decisión.

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