Para el chico que escogió las drogas y no a mí, o a su familia

Cuando descubres que tu novio anda en drogas (reales, no hablo de deudas) el mundo empieza a girar de una forma retorcida. Ambos venimos de buenas familias y pensé que andar con un drogadicto nunca me iba a suceder a mí. Pero pasó. Mi hombre de ojos azules, mi Brad Pitt se esfumó y no me queda otra opción que…

Darle las gracias

Por el tiempo que fuiste el hombre del que me enamoré. Realmente nunca creí que existiera algo que te consumiera tan feo por dentro. Desde que esos demonios entraron a nuestra casa, me di cuenta de la oscuridad en la que vivías realmente. Lo intenté. Le dije a tus padres, todos juntos te llevamos a terapia, a sanaciones. Tú sabes todo lo que tratamos de hacer para quitarte de las garras de ese demonio.

Pero me di cuenta que solo tú podías salir de ahí

Afortunadamente, nuestro único embarazo no pudo culminarse. Por algo habrá sido. Tú dijiste que estaba bien porque nunca ibas a ser un buen padre. Yo sigo pensando que si esos amigos de la oficina no te hubieran presentado la droga, hubieses sido un padre muy amoroso. Con mucha tristeza me di cuenta de que no podía pelear tus peleas y que solo tú decidirías si eras capaz de salir de la oscuridad. Lo vi en tus ojos cuando mentías, te acercabas cariñoso y me decías: “Ya todo ira bien lo prometo”. Después robabas del bolso y desaparecías por semanas. Mis nervios se quebraron, tardé mucho tiempo en irme porque quería que entendieras que merecías ser feliz. Quería que recordarás que eras amado y todavía podías tener ese futuro. Ser el abogado perfecto con el coche rojo que siempre quisiste comprar, con la casa que queríamos comprar.

Vivimos con mucho miedo

Me mudé a casa de tus padres el tiempo que estuve convaleciente y tu seguías con la vida que me gritaste que querías. Tus padres y yo vivíamos con miedo de que te vinieran a buscar a la casa o, peor aún, enterarnos de que te habías muerto en un callejón. Cada noche me acostaba pensando en las probabilidades de que siguieras con vida o no. Me convertí en una máquina de datos por las noches. Estaba muy enojada contigo y más conmigo. Pensé que mi amor no era suficiente para hacerte sanar y no lo es. El amor que necesitabas estaba en ti y no lo encontraste nunca.

Por fin pasó lo inevitable

Quedaste en una plancha de hospital, alejado de familiares y amigos. Tardaron un tiempo en contactarme. Me mudé a la playa y comencé una nueva vida. Tus padres también se mudaron, todos decidimos salir adelante. Lamento mucho no haber asistido a tu funeral, pero el hombre que yo amé ya se había ido hacía mucho. El hombre hermoso y gracioso de ojos azules, que me conoció en el pasillo de la universidad. El hombre que arrancaba flores del jardín de la vecina a escondidas, porque quería darme rosas más frescas. Lamento que nunca te hayas encontrado a ti mismo y que los últimos momentos de felicidad en tu vida hayan venido del fondo de una jeringa. Quizás en otra vida, si la hay, podamos volverlo a hacer todo mejor.

Las drogas me quitaron a mi mejor amigo, a mi marido y al ser más carismático que haya conocido. Y aunque a veces me duele mucho recordarlo, por lo menos ahora sé que está en paz. He dejado de echarme la culpa y sé que tengo toda una vida por delante.

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