Nosotras también podemos cometer infidelidad y no, tampoco nos importa que nuestra familia se destruya

Durante muchos años hemos escuchado que los hombres son unos malditos y que sólo ellos son infieles, pero no es así. La realidad es que nosotras también podemos cometer infidelidad. No defiendo a los hombres, ni mucho menos, pero hay que hablar de las cosas como son. No todas las mujeres somos unas santas. Yo, por ejemplo, decidí serle infiel a la persona que más me amaba.

Uno es dueño de sus decisiones

No le echo la culpa a nadie de lo que hice, simplemente actué porque el deseo carnal fue más fuerte que yo. Durante mucho tiempo creí que era feliz y que tenía todo lo necesario en mi vida, pero cuando lo conocí a él, me di cuenta que algo me faltaba. En ese momento no sabía exactamente de qué se trataba, pero sí estaba segura de que algo ya no era lo mismo dentro de mí. Cuando él llegó, puse en tela de juicio todo lo que tenía en la vida, dudé de todo, incluso de querer continuar con mi familia. Sabía que los amaba, pero también amaba eso que había comenzado a sentir.

Él me coqueteó

Fueron varias veces y recuerdo que al principio no cedí. Le dije que tenía familia, que amaba a mi esposo y no pretendía hacerle una cosa así a la gente que más amaba. Sin embargo, él no desistió y continuó haciéndome propuestas. Para mí era un halago que alguien soltero y sin compromiso alguno se fijara en una mujer casada y con hijos. Poco a poco esa cosquillita se fue apoderando de mí, hasta que un día no lo pensé más y me fui con él.

Tuve el mejor sexo en mucho tiempo

Sí, nos fuimos a tener sexo en un hotel y la verdad me encantó. Hacía tanto tiempo que no me sentía tan feliz, tan viva. Él me miró como mi marido ya no lo hacía. Me trató con mucho respeto e hizo que despertara en mí algo que no sabía que tenía. Pensé que sólo quedaría en ese momento de calentura; pero no fue así. Las visitas a los hoteles cada vez eran más frecuentes. Mi ausencia en casa también se empezó a notar, pues siempre tenía juntas o mucho trabajo y debía quedarme hasta tarde en el trabajo.

Mi esposo ni siquiera lo notó

Durante esos meses, pensé que mi esposo me diría algo porque llegaba muy noche a casa y él tenía que hacerse cargo solo de la casa; pero no me dijo nada. Al contrario, era demasiado bueno conmigo y eso hacía que me entrara un poco de culpa por lo que hacía. Si por mí hubiera sido, pude haber continuado con esa aventura por mucho tiempo sin afectar a mi familia, pero la vida tenía planeada una gran sorpresa. Un día, al salir del hotel me vieron unos amigos de mi esposo (eso yo no lo supe hasta después). Obviamente tomaron fotos y mandaron la evidencia a él. Recuerdo que esa noche llegué a casa y él me saludó indiferente, pero no le di importancia, yo venía feliz de coger.

Al día siguiente

La mañana siguiente, él tenía una maleta lista en la puerta de la casa. Pensé que era ropa que se iba a donar, pero no fue así. Me dijo que había descubierto mi infidelidad y no pretendía seguir más conmigo. Se iba de la casa porque no quería afectar a nuestros hijos. En ese momento sentí un poco de miedo y le pedí que me dejara solucionar las cosas, pero ya era demasiado tarde. Él no aceptó y se fue. Luego de unos días, volví a mis andadas y sí, hasta el día de hoy sigo con esa persona.

¿Que si me arrepiento de cometer infidelidad? Por supuesto que no, ese hombre me hizo sentir viva de nuevo y no estoy dispuesta a dejar de sentirme así.

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