No se puede construir un futuro con alguien que no sabe lo que quiere

El no sabe lo que quiere…

Cuando te enamoras de alguien, comienzas a pensar en esa persona todo el tiempo. Deseas compartir más cosas con esa persona que se va haciendo especial para ti. Incluso cambias algunas de tus manías, con tal de tener más compatibilidad con él. Sí, todo parece perfecto y lo único que esperas es tener lo mismo a cambio. De esta manera te sientes compaginada con el otro y así es más posible que puedan pensar en un futuro juntos. Pero qué pasa cuando luego de un tiempo invertido en esa relación, esa persona se da cuenta de que realmente no sabe lo que quiere para su vida. Sin duda es como un golpe directo a la cara para ti, pues tú has invertido bastante para que las cosas salgan bien. ¿Qué haces después?

Al principio todo era felicidad

Cuando nos conocimos, comenzamos a salir en grupo de amigos. Todo iba bien, y era un hecho que todos notaban que teníamos química. La pasábamos bien cada vez que salíamos en bola y luego de unos meses él me invitó a salir solos, los dos. Yo acepté porque me encantaba su compañía y no estaba de más saber qué tal funcionábamos sin nadie más a nuestro alrededor. Las cosas iban bien, conocimos muchos lugares y cada momento era super divertido. Así estuvimos durante algunos meses, saliendo solos o con los amigos, pero sin tener compromiso alguno. Él no tenía mucho que acababa de terminar una tormentosa relación y yo sabía que no estaba listo para algo formal. Sin embargo en el corazón nadie manda y luego de un tiempo me empecé a enamorar de él. Obviamente no le dije nada porque yo sabía que él no quería nada. Traté de mantenerme al margen porque tampoco quería una respuesta por lástima o compromiso. Con el paso de los días, pasó esa loca fiebre en mí. Lo único que me importaba en ese momento era pasarla bien y era lo que hacía. Así que lo demás no importaba, o al menos no tanto.

Luego, él se animó

Había pasado más de un año y yo ya había dejado en el pasado esos sentimientos que tenía hacia él. En ese momento había conocido a otro chico con el que también salía. Sin embargo no tenía la misma química que con Erick (así le llamaré en este momento). Con Juan no me sentía igual de atraída, no eran igual de divertidas las pláticas, pero era alguien más a quien me había dado el chance de conocer. Tal vez Erick resintió eso, que ya no era el único con quien salía. (Porque obviamente le conté que salía con Juan, finalmente éramos sólo amigos). Luego de unas semanas se animó a pedirme que fuera su novia. Yo dudé un poco, pues no quería que sólo hiciera eso para que dejara de salir con Juan. Finalmente Juan también se había convertido en un buen amigo con quién podía hablar de algunas cosas o conocer otra perspectiva de la vida. Acepté ser novia de Erick. Había momentos en que salíamos en grupo y otras en solitario. Las cosas iban bien.

Yo era feliz

Me sentía contenta de compartir con Erick de un modo más íntimo. Disfrutaba cada momento que pasaba con él. Nuestras pláticas eran únicas y eso era lo que más disfrutaba. Al menos así veía yo las cosas, pero mis amigos no sentían lo mismo. En varias ocasiones me advirtieron que no tenía que enamorarme tanto de alguien que no sabe lo que quiere. Yo no entendía a qué se referían. Pero después comprendí todo…

Si no sabe lo que quiere, no es buena opción para ti

Cuando no sabes lo que quieres, está bien, es válido que sigas buscando tu misión en la vida. Lo que no está bien, es que arrastres entre tus piernas a las personas mientras tú vas a la deriva. No está bien porque haces que esas personas se ilusionen y entreguen algo muy especial de sus vidas en algo que podría tener como referencia como una coladera por la que se va todo hacia el drenaje. Erick sigue a la deriva, buscando quién es y lo que quiere. De hecho tampoco está seguro de si realmente le gustan las mujeres, los hombres o ambos. Yo le deseo lo mejor en la vida, pues me hizo sonreír en más de una ocasión. Me hizo descubrir muchas cosas de las que yo era capaz y me impulsó. Sólo espero que no se lleve a nadie entre las piernas mientras sigue buscando su misión en la vida. Porque él no sabe lo que quiere.

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