No quiero ser la chica que ha dejado de creer en el amor, pero…

Estoy segura que todas, cuando somos pequeñas tenemos la idea de que en un momento no muy lejano de nuestra juventud, encontraremos a alguien con quien compartiremos nuestra vida, nuestras alegrías y nuestras tristezas. Sí, es normal que toda niña piense que el amor existe y es real. Sin embago, conforme pasa el tiempo, parece que todas dejamos de creer en el amor por las personas con las que nos relacionamos o por cómo terminan esas cosas con ese ser especial.

A veces duele el corazón, aunque no lo queramos

Cuando estamos chicas pensamos “a mí no me va a pasar, yo no sufriré por amor”. Sin embargo, cuando menos lo pensamos llega alguien que de un momento a otro nos hace sentir que alcanzamos las nubes y que podemos mantenernos en las alturas por mucho tiempo. Un día, sin más, las cosas pueden terminar y sentimos que el mundo se nos viene encima. Sí, ahí es cuando experimentamos el dolor total y creemos que jamás saldremos de ese enorme agujero.

Hombres malos

Por desgracia, hay ocasiones en las que los malos son ellos. Son malos porque no saben cómo tratar a una mujer. Lo son porque en lugar de ser igual todo el tiempo, sólo se esmeran en serlo para conquistarnos. Cuando han conseguido lo que desean, parece que ya no tienen el mismo interés. Es eso o que nosotras también hacemos cosas que no debemos.

Nadie nos enseña cómo amar

También es un hecho que nosotras no sabemos a veces cómo reaccionar. Vemos mucho en las películas o en las novelas que leemos y creemos que esas actitudes serán siempre las más adecuadas cuando estamos dentro de una relación. ¡Error! No porque funcione ahí significa que funcionará en la vida real. Recuerda que cada relación será única y diferente y lo peor que puedes hacer es comparar una cosa con otra.

Dejé de creer en el amor

Por unas y otras razones, poco a poco comenzaba a ver al amor como mi peor enemigo. No sabía cómo tenía que lidiar con todo lo que me pasaba. En lugar de tener ganas de conocer más gente y volver a sentir esa emoción que sólo un buen amor te origina, era todo lo contrario. Empezaba a dejar de creer en el amor. Sé que eso era malo también, pues no se trata de que por un mal amor sientas que el mundo es el infierno. Más bien estoy aprendiendo a saber que las cosas deben llevarse con más calma.

De verdad, no quiero dejar de creer en el amor, sino todo lo contrario, quiero sentirlo y vivirlo con más fuerza.

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