No podemos romper porque no somos nada

Cuando no somos nada, ¿qué se acaba? Queramos o no, muchas personas en algún momento sufrimos de un amor no correspondido. Quizás ni siquiera llegó a ser amor, pero hubo sentimientos involucrados que no llegaron a nada. Este tipo de relaciones son las peores. Por lo menos en un noviazgo de cinco años tienen el título y los privilegios de hacer crecer tus sentimientos o terminar la relación.

¿Cómo quedaste atrapada en ello?

Quienes no lo han vivido no lo entienden. Muchos asumen que simplemente no sabes reconocer a un mal hombre cuando lo tienes enfrente, pero no siempre es así. Las circunstancias son diferentes y difíciles para cada quien. Sin embargo, eso no cambia que poco a poco hayan crecido tus sentimientos por esta persona, que no te ignora ni te desprecia, pero tampoco empieza una relación contigo. Es decir, que no te pide que te quedes pero no quiere que te vayas. El problema es que tiene buenas intenciones y atenciones contigo que no puedes concebir que no quiera que estén juntos. ¡Simplemente no tiene sentido!

¿Por qué salir?

Sin embargo, esta es una relación muy tóxica e inestable de la que tienes que salir ya. Este tipo de relaciones conllevan un juego muy fuerte de manipulación. Esta se origina del egoísta pensamiento que tiene el otro de que puede y merece tenerte como quiera y cuando quiera. Sin embargo, a ti te va a resultar sumamente desgastante estar en donde no recibes lo que tú quieres pero le das todo al otro. Por salud mental y fortaleza de carácter necesitas ponerte firme y defender tus deseos. Si tú no pides lo que deseas, nadie lo va a adivinar y menos a dártelo. Tus deseos no tienen posibilidad de cumplirse si tú no los procuras activamente. Es tu responsabilidad encontrar a quien te dé lo que quieres y mereces.

Cómo salir

 

De tajo. Va a ser horrible y es muy probable que él te quiera hacer sentir culpable. Sin embargo, no eres culpable, eres responsable. Asume las consecuencias y el dolor que conlleva dejar de verlo por completo. Así como no hablarle y esforzarte conscientemente por no recordarlo. Al hacerlo vas a tener la satisfacción de saber que tú te defendiste sola. Finalmente supiste cuidar y proteger tus ambiciones e intereses. Así vas a estar lista cuando el hombre correcto llegue. Créeme.

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