No necesito un niño malcriado, necesito un hombre

Espero que a ninguna le toque vivir el aprendizaje de estos últimos meses. Conocí a un chico que parecía de lo mejor; sin embargo, conforme fueron pasando los meses pasé de tener novio a un niño malcriado ¡y vaya! Yo ni siquiera quiero hijos.

El plan era tener un novio no un infante

Este chico fue sacando las garras poco a poco y me fue muy difícil vislumbrar el cambio hasta que ya no pude más. En los primeros meses todo era maravilloso: él era caballeroso, atento y gentil. Comencé una nueva relación con mucha ilusión, pues hacía mucho tiempo que no tenía a un chico amable en quien confiar. Me dejé llevar y empecé a enamorarme. Pero como dicen por ahí, lo bueno dura poco. Mi novio de cinco meses comenzó a actuar como un tarado, sin previo aviso.

Se convirtió en un niño

Sigo sin entender muy bien cómo pasamos de ser una pareja funcional a se mamá e hijo. Todo comenzó por algunos mensajes, nosotros teníamos una relación muy abierta. Cada uno tenía su vida, salíamos con nuestros respectivos amigos, cada quien iba a su gimnasio y, claro, nos veíamos tres o cuatro veces a la semana. Sin embargo, un día, él comenzó a ponerse a la defensiva. Dejó de contarme sus planes, ya no me avisaba a dónde o quién iba y yo lo tomé a la ligera. La verdad nunca he sido de las chicas que persiguen, así que lo deje ser. Supuse que solo estaba haciendo un berrinche. Sumado a eso, cuando estábamos juntos me pedía que le hiciera mimos y lo tratara como rey, como si se lo mereciera. En esas semanas, él ni siquiera se preocupaba por mandarme un mensaje de “buenos días” o “cómo estás”. En realidad, podrían haberme raptado los ovnis y él les hubiera dado las gracias.

Pero el berrinche siguió

Después de que me sacó prácticamente de la mitad de su semana, dejó de contarme las cosas importantes. Y comenzamos a pelear. Fue en un restaurante donde el gran foco rojo se encendió para mí. Después de que intenté hablar con él para ver qué le pasaba, solo pudo decirme que se sentía acorralado por mí. Puras patrañas: un hombre se sentía acorralado por una mujer que ni siquiera se peleaba por saber dónde estaba. El amor se había ido por al ventana y debí acabar con eso en ese momento. No obstante, como buena mujer, pensé que podría darle una oportunidad a mi relación. Quizás el niño malcriado se iría en algún momento.

Pero no fue así

Estábamos cenando en un restaurante, celebrando mi reciente aumento. Yo me encontraba super radiante ese día, después de un gran esfuerzo la recompensa había llegado. El mesero vino a ofrecernos un postre y yo le sonreí y le dije que nos trajera el carrito de los postres. Comenté: “Este día vamos a celebrar con toda el azúcar del mundo”. El mesero me sonrió, rió y se fue por el carrito. Acto seguido, el niño malcriado se paró muy indignado y se fue al baño. Cuando regresó yo ya había elegido dos pequeños pasteles y café. Entonces se sentó muy serio a la mesa y me dijo que él no podía salir con una mujer tan coqueta. Insistió en que no era posible que no me comportará ni con el mesero. :0 Me quede atónita y comencé a reírme.

Coqueteando con el mesero…

La cara de ira nunca se me va a olvidar. Yo creí que me lo estaba diciendo en broma, pero no. En ese momento el chico comenzó a reclamarme esta serie de cosas que en su mente eran traición a nuestra relación. Aquí las voy a enlistar para que te rías conmigo, pero también para que no seas la presa de manipulación de nadie:

  • Le sonríes a todo el mundo, por eso no eres una mujer de fiar.
  • Quieres saber dónde estoy y a dónde voy a cada momento del día; eso te hace una demente.
  • Vas con tus amigas a bailar y a tomar como una cualquiera. Si me tuvieras algo de consideración te quedarías en casa mientras no estoy contigo.
  • Ya no me haces de comer cuando llego a tu casa. Seguro horas antes ya invitaste a otro y por eso ya no lo haces conmigo.
  • Quieres abrazarme y besarme todo el tiempo en todos lados, como si fuera de tu propiedad. No me gusta que marques tu “territorio”.

La lista siguió por casi 45 minutos. En la mesa de al lado del restaurante había un par de amigas que me veían a lo lejos con ojos de: “¿Qué haces? ¡Sal de ahí!”. El hombre que conocía hace unos meses pasó de príncipe a sapo en pocos minutos.

Pedí la cuenta

Claramente el chico frente a mi tenía serios problemas, pero yo no me di cuenta. La verdad es que no sé si alguien le envenenó la mente o solo era un niño malcriado esperando a salir. Pagué la cena de mi autocelebración y terminé con él. Fue terrible porque aunque intenté explicarle que las cosas nunca habían ido por ese camino, él no lo aceptaba y mucho menos lo entendía. Terminamos y me fui del restaurante dejando a un hombre a punta de llanto. El me repetía que dejarlo era la confirmación de que yo ya salía con alguien más…

Bipolar, border, loco, lo pueden catalogar como ustedes quieran. En realidad esta ha sido una de las situaciones más extrañas por las que he pasado. El día de hoy me da mucha risa recordar esa escena en el restaurante. Chicas, no necesitan a un niño, sino a un hombre. Nadie tiene que conformarse con un chico que hace o dice este tipo de barbaridades. Espero que nunca se dejen manipular por uno.

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