No, la verdad es que no serías más feliz estando más flaca

Ser delgada, atractiva o tener un cierto estándar de belleza no te va a dar la felicidad si eso es lo que tu crees. Día con día más chicas buscan la dieta perfecta para convertir su cuerpo en lo que la mayoría piensa que es lo correcto. Las chicas que no tienen este cuerpo porque su genética no lo permite, pasan muchos años en frustración y en cambio las chicas que tienen un cuerpo cerca del estándar de belleza puede que también pasen toda su vida en la frustración. Estando más flaca tampoco vas a encontrar la felicidad.

El problema es que desde muy pequeñas estamos obsesionadas con pertenecer

Nadie nos enseño de pequeñas que hay más tipos de cuerpo saludables. El que tu seas gorda o flaca no quiere decir que este saludable. Hasta las mujeres más delgadas tienen enfermedades como la diabetes y las personas gordas pueden tener una salud bastante buena. El problema es que nos dijeron que para ser felices y hacer las cosas bien teníamos que estar dentro de la cajita de las ratas que siguen todo lo que otros dictan. Y sabes que ¡no somos ratas de laboratorio!

Tu cuerpo es parte de ti, pero sabes que también lo es tu corazón, tu cerebro, tu esencia

Pasamos décadas desde que comenzamos a ser adolescentes buscando la dosis de calorías perfecta para encontrar la felicidad y cuando la encontramos vamos completamente en contra de ella. Porque alguien te dijo que no se come postre todos los días, aunque tu cuerpo tenga ganas de algo dulce. Te dijeron que mientras menos cm tengas te vas a ver mucho mejor y sobretodo, te enseñaron que la felicidad esta basada en una serie de pasos que muchas veces es imposible de alcanzar.

Las dietas más peligrosas que hay en el mercado

No se tú pero yo no quiero vivir el resto de mi vida obsesionada por lo que como

Tengo muchas más preocupaciones que ver lo que está en mi plato y tampoco voy a comerme una pizza completa para rellenar mi culpa por no entrar en un vestido. Hace relativamente poco me di cuenta que las veces que más inspirada estaba en mi trabajo, mientras mi cerebro trabajaba en algo que verdaderamente me apasiona, todo en mi cuerpo se regulaba solo.

Jugos saludables que le hacen bien a tu digestión.

Quizás lo único que necesitamos es apasionarnos de las cosas

De tu vida, tu trabajo, del ejercicio, de tus hijos, de tu esposo. La vida esta llena de demasiados cosas buenas como para estarte torturando por cuántas calorías te comiste ayer y cuanto pesas el día de hoy. Seguir la rueda de las ratas no te va a llevar a ninguna parte, por lo menos a mi no me llevo más que a dietas extremas que me dejaron con un hambre brutal por semanas.

Decidi abandonar las dietas después de mi última experiencia

Por primera vez fui a un bariatra, no puedo quejarme de el. La verdad es que yo nunca había utilizado pastillas para adelgazar, así que esa fue mi primera vez utilizando metfomina. No puedo quejarme porque creo que hasta cierto punto me ayudo a superar algo más en mi cuerpo. A partir de que tome esa medicina mis hormonas de alguna forma se regularon, volvía tener un buen rendimiento haciendo ejercicio y me hizo sentir más ligera. No obstante regrese al peso que tenía antes de tomarla en cuestión de 6 meses. Estuve varias veces a punto de volver a marcarle al doctor cuando me dije ¿ y bueno, cuándo va a acabar esto?

¿En qué punto voy a conseguir aprender a comer con tan pocas calorías para el resto de mi vida?

Porque sinceramente las dietas por muy saludables que sean y que te enseñen a comer, no toman en cuenta los sube y bajas que hay en la vida. Tampoco toman en cuenta los cumpleaños, las cenas por placer, el vino para celebrar tu ascenso. Vaya yo que soy apasionada de las cervezas artesanales, tendría que dejar de consumirlas para conservar mis 53 kilitos. ¿Vale la pena? La verdad es que sabía que regresar a la dieta del hambre que ya no me cuesta nada porque estoy super acostumbrada a estar a dieta, me iba a llevar al mismo ciclo. 6 meses de estar en el “peso ideal” y otros 6 meses recuperando sin darme cuanta lo que había perdido.

Así que me rendí, tire la toalla.

Me fije las metas que siempre había querido sin basarme en el peso, ni en la dieta del pollo con el arroz hervido y todas esas cosas que ya hasta me se de memoria. Yo quería incrementar mi masa muscular, estar más fuerte, aguantar más km corriendo y entonces comencé a entrenar. Haciéndole caso a mi cuerpo de las veces que me pedía comida y hasta los viernes de tacos solo porque quería comer rico.

Estar flaca o tener las piernas más torneadas o las pestañas más largas no te va a hacer feliz. Tienes que trabajar en tu felicidad desde el interior, sin buscar que otros te la den o te reconozcan para serlo. Estar más flaca no te va a hacer feliz, por lo menos yo no fui la más feliz siendolo. Pues después de matarte de hambre por un mes, regresas con más fuerza a odiar tus kilos de más.

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