Por qué no deberíamos llamar puta a otras mujeres

Muchas veces en nuestra conversación o en pláticas ajenas vemos como otras personas comienzan a describir a una mujer y al poco tiempo terminan diciendo que es una puta. Sea la ex de tu pareja o la nueva novia de tu ex, no hay razón para calificar a una mujer así. Esta palabra tiene muchas más repercusiones de lo que imaginas.

¿Qué es una puta actualmente?

Si lo analizamos, actualmente la sociedad le llama puta a prácticamente cualquier mujer. Y por cualquier razón: desde porque la chica está con los hombres que quiere hasta porque rechazó a un hombre. ¿Realmente qué significa ser puta? Actualmente esta palabra es solo una excusa para tratar de menospreciar a cualquier mujer por cualquier razón. Sin embargo, ¿te das cuenta de que no hay una palabra equivalente para hombres? Hay parecidas, pero no las usamos con la misma dureza que cuando dirigimos la agresión hacia las mujeres.

¿Qué implica realmente llamar así a las mujeres?

Cuando nos llamamos putas entre nosotras mismas estamos autorizando que los hombres nos califiquen así. Por si fuera poco, le enseñamos a las niñas a tratarse mal entre sí y a que los hombres podrán llamarlas putas conforme van creciendo. Muchas veces nos enteramos de mujeres que traicionan la confianza, se “roban” novios y esposos y, aunque no justificamos su conducta, no merecen ser llamadas así. Finalmente, en ese tipo de situaciones, ella no “robó” a nadie, el hombre decidió engañar a su pareja, nadie lo obligó ni nadie lo sedujo. No era un inocente que ignoraba que era infiel.

Cambiemos el significado…

Dejar de usar la palabra puta no necesariamente va a revolucionar el planeta ni a acabar con el hambre. Sin embargo, sí puede modificar nuestra percepción del mundo. Cuando nos respetamos nos unimos y aprendemos a no lastimarnos. En el futuro, contagiaremos a los hombres por tres frentes. El primero es en nuestras propias parejas, no estaremos con un hombre que crea que puede hablar así de nosotras. En nuestra familia educaremos a nuestros familiares a que respeten a la mujer. Finalmente, cuando tengamos nuestros propios hijos les enseñaremos a no juzgar a las personas. Todas tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones hasta poder ser mujeres libres y plenas sin necesidad de dar explicaciones innecesarias.

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