Por qué no debemos atacarnos entre mujeres…

Para que la sociedad vaya por un mejor camino, el respeto y admiración debe comenzar entre mujeres. Si entre nosotras no aprendemos a amarnos, respetarnos y cuidarnos, no podemos pedir o exigir a los demás que lo hagan.

Devorarnos entre nosotras mismas

De acuerdo a ciertas leyendas o dichos, los alacranes no pueden sobrevivir si quedan juntos atrapados en un frasco.  Antes de que eso suceda, todos terminarán despedazándose por sobrevivir. ¿Extraño, no?; sin embargo eso es lo que hacemos las mujeres entre nosotras. Somos ventajosas, celosas, envidiosas, egoístas y traidoras. Nos echamos veneno entre nosotras mismas, cuando deberíamos hacer lo opuesto.

Somos incoherentes

Ante la sociedad nos mostramos indignadas por las violaciones, el acoso, los secuestros y feminicidios. Estamos en contra de la falta de oportunidades que tenemos en un medio que parece ser dominado por lo hombres. Luchamos por derechos que quedan en el aire, pero en otros ámbitos la lucha principal es entre nosotras mismas. Si te pusieras a meditar cuántas veces has insultado a otra mujer de manera directa o indirecta, en verdad son demasiadas.

Insultos ocultos

Cuando estamos con nuestras amigas, conocidas o vecinas, hemos dicho más insultos de los que tenemos idea. Parecen ser palabras inofensivas, pero realmente estamos faltándole al respeto a otra mujer. Al decir “se embarazó para que se quedara con ella”, “esa vieja”, “es una fácil”, “esa gorda/esa anoréxica”. Entre mujeres también solemos decir “tu ex se fue con eso, vaya que se conformó con poco”, “seguro se acuesta con el jefe para tener ese puesto”. Y también: “Es una naca ignorante”, “se viste como puta”, “es una puta“.

De qué lado estamos

Al educar a los hijos, aún hay mujeres que siguen formando machos. Nosotras en ciertos momentos o ante ciertas situaciones sacamos nuestro lado más feminista, pero ¿realmente lo somos? ¿Somos defensoras de nuestro género por amor y respeto a nosotras o sólo porque queremos estar en el tema de novedad? Si nos observamos de manera detenida, nos daremos cuenta de que día con día tenemos actitudes machistas o misóginas. Incongruentemente, como ya lo he dicho, somos las que nos ponemos trabas entre nosotras. Sin pensar que todas venimos de una mujer y que justamente entre mujeres es en donde podemos recibir el mejor y más valioso apoyo.

Dejemos de menospreciarnos entre nosotras

En vez de echarnos tierra cada vez que algo sale mal, optemos por brindarnos el apoyo necesario. Entre mujeres podemos salir adelante con la frente en alto. Dejemos de lado el insulto a espalda de otra persona, digamos las cosas de frente (sin ofender) y afrontemos nuestra responsabilidad. Honrémonos entre nosotras a nosotras, para dejar en claro que no somos solo una cara o cuerpo bonito. Estamos aquí para amarnos y apoyarnos entre todas, para hacer de este mundo un lugar mejor para todas y cada una de nosotras.

Seamos amigas, en vez de enemigas…

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