Niñeras y abuelas: ¿qué tan buena idea es que cuiden de tus hijos?

Gracias a todo lo que hemos logrado las mujeres hasta el día de hoy podemos enfocarnos no sólo en el cuidado de nuestra familia. Sin temor alguno, podemos salir a trabajar y hacer otras actividades que nos ayudan a crecer de manera personal. Para muchas de nosotras resulta un poco complicado saber qué hacer con nuestros hijos cuando tenemos que trabajar. Si papá y mamá trabajan, ¿qué se puede hacer con los pequeños durante ese tiempo? Las niñeras o las abuelitas son las personas más comunes a las que recurrimos para que cuiden a nuestros hijos, pero, ¿qué tan bueno es hacerlo?

En mi experiencia…

Antes de que yo me convirtiera en madre, tenía algunas ideas de lo que quería y no para mis hijos, si en algún momento llegaba a tenerlos. Ya tenía ejemplo de lo que era ser madre trabajadora. Mi mamá lo era ,y durante ese tiempo, además de trabajar se encargaban de nuestro cuidado y atención. Solo nos brindó una nana para que pudiera acompañarnos de regreso de la escuela y para darnos de comer. Sin embargo, todo el trabajo de crianza era sólo de ella y de papá. Al mismo tiempo en que eso sucedía, yo veía cómo mi abuelita cuidaba de algunos primos. El resultado vaya que era diferente. Yo estaba consciente de que mis padres trabajaban, pero eso no era excusa para que se deslindaran de nosotros. En cambio, mis primos pasaron a convertirse en otros hijos de mi abuela. Ella era la que iba a sus juntas escolares, los recogía y alimentaba. Luego de varios años, mis primos veían más como madre a mi abue, que a su mamá.

¡Wow, qué fuerte!

Sin duda, esa imagen quedó muy grabada en mí. Hasta cierto punto sentía lástima por esa tía a la que sus hijos habían dejado de ver como madre. Pensé que no quería lo mismo para mis hijos, si en algún momento los tenía. No quería que nadie más se encargara de cuidarlos y educarlos. Tenía en claro que no sería fácil entre el trabajo y las responsabilidades de casa, pero también sabía que no era imposible. Mi madre y muchas otras eran prueba de ello.

Carga de responsabilidades

Una vez que tuve a mi bebé, pude darme el pequeño lujo de descansar un tiempo para dedicarme a cuidar de él. Sin embargo, tenía en claro dos cosas. Primera: los gastos irían creciendo y mi esposo no podría solo con todos ellos. Segunda: no había estudiado por años para finalmente quedarme en casa todo el día. Sí, ahora tenía un hijo y sabía que necesitaba de mí, pero no sería todo el tiempo. Conforme aprendía más cosas, también aprendí que una mamá feliz es la que además de ser madre, se desenvuelve y crece como mujer. El ejemplo que le estaba dando a mi hijo era bueno. Estaba dándose cuenta de que tiene una madre trabajadora que lo ama, pero que también se ama a ella y busca algo para proveer y para ser feliz con ella.

Deja que cuiden de tus hijos

Debido a la necesidad de trabajar, tenía que encontrar a alguien que pudiera ayudarme con mi hijo por algunas horas. Por fortuna va a la escuela, así que el tiempo que estamos separados es menos. Reconozco que soy desconfiada en dejar a mi hijo con extraños. Antes de decidir dejar a mi hijo con mis padres, les consulté si podían apoyarnos en verlo mientras trabajábamos. Obviamente dijeron que sí; sin embargo, para evitar que mi hijo hiciera lo mismo que mis primos, tuve que marcar varios límites. Hablé con mis padres sobre lo que podían y no hacer con mi hijo y les expliqué la razón. Lo entendieron y cuando observo que olvidan algunos detalles, se los recuerdo de la manera más amable. Estoy agradecida de que puedan apoyarnos, pero tengo muy claro que no quiero que interfieran con la educación que le damos a nuestro hijo.

La relación que tenga tu hijo con quien se hace cargo de él, dependerá mucho de lo que permitas. En el caso contrario al mío, hay muchas mujeres a las que les resulta más cómodo que otros hagan algo que le corresponde sólo a los padres. ¿De qué lado estás tú?

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